Capítulo 34

1.9K 213 98
                                        

Mina

Cuando entré la miré a ella, estaba sentada en el suelo. Sus piernas extendidas y sus manos colgaban por el fuerte agarre de las cadenas. Su cabello gris estaba hecho un desastre que cubría todo su rostro. Su respiración era agitada, su caja torácica subía y bajaba.

Me acerqué lentamente a ella de manera sensual moviendo mi cadera, ella me vio de pies a cabeza e impulsivamente quizo atacarme intentando soltarse de la cadena de su muñeca.

Me incliné un poco para hablarle de manera suave y pausada mientras descubría su rostro dejando atrás su cabello—¿Porqué haces tanto alboroto, lobita? Espantaste a la visitas con tu grito y desesperación — Me ergui y me quedé mirándola detenidamente.

—Quiero mi supresor...— habló como si estuviera susurrando por lo débil que la deja su estado en celo.

—¿Un supresor? Eso te hará daño. Creo que eso le decías a tu amiga, ¿No? Jajaja.

—En Dahyun es diferente, ella es omega y no tiene su Alfa para que calmara su dolor.

—Diferentes géneros, mismo problema.

—Ni si quiera tienes un poquito de piedad en mí, no sabes lo que estoy sufriendo. No tienes ni puta idea que esa cosa se me paró involuntariamente. Y Duele bastante tenerla así.

Relami mis labios y me acerqué más a ella, cada uno de mis pies estaban a los costados de la suya. Me senté dejé caer de rodillas y coloqué mi mano por detrás de su cuello y con una mano agarré su cabello e hice que levantara su mirada hacía mí. Ella me escupió y fue directo hacia mi mejilla derecha. Y con mi dedo limpié su saliva y se lo llevé a su boca mientras que hacía de un lado para otro  que evitara no meter mis dedos a su boca.

—Eres mal agradecida, Chaeyoung. Cómo se te ocurre escupirme en la cara de esa forma— hice pucheros y ella me vio con su odio total.— Mira... sino tuviera piedad de tí, no haría que calmes el dolor que sientes.—me senté encima de ella. Sí, realmente la tenía dura.

—Quítate de encima.—Gruñó moviendo su cadera para que me levantara y logró pararse.

Me acerqué más hacía ella y la apagué contra la fría pared. Tomé su cuello y le di el mejor beso francés que haya tenido mientras jugaba con mi centro contra su erección. Ella intentaba soltarse del beso pero yo no la dejaba. Hasta que la solté y tomó una bocanada de aire.

Pasé mi lengua por su cuello y lo deslicé hasta el lóbulo de su oreja y empecé a chuparlo y volví a bajar hacia su cuello, esta vez hacía sus clavícula mientras desabotonaba boton por botón de su jodida pijama. Y cada paso abierto mi lengua pasaba por toda esa zona descubierta.

Chaeyoung estaba totalmente quieta con una respiración agitada. Con mi mano agarré firmemente su polla por encima de su pantalón, lo agarré desde sus testículos hasta sujetar la base de su polla. Mientras besaba lo poco descubierto de sus pequeños pechos por el brasier que traía puesto.

Quitarme la braga no fue necesario porque no lo traía puesto, solo me retiré el vestido y me dejó toda descubierta. Solo completamente desnuda, mi piel fría y palida hacia chispa contra la piel cálida y tenue de la loba.

Metí mi mano de su pantalón y saqué su polla sin dejar de masturbarlo. Levanté una pierna mía y abracé su cintura mientras firmemente se lo agarraba y jugaba con su glande por los pliegues de mi coño totalmente empapados de la excitación. De la excitación de tener a una Alfa a mi merced.

—Oye, chupa sangres~— jadeó— si en verdad quieres darte de bondadosa porqué no mejor me sacas estas cadenas.

Sabía que era un completa mentira, un Completo engaño pero quiero saber hasta dónde llega su juego sucio.

LAZOS DE SANGREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora