Capítulo 76

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Mina

-No puedo, siento mi cabeza que va a estallar...

Chaeyoung se estuvo quejando todo el camino del dolor que sentía, intenté llevarla a mi velocidad. Cargada en mis brazos con mi hija colgada en mi espalda pero solo provocó que le doliera más fuerte la cabeza.

Nos resguardamos en un pequeña cueva, Chaeyoung simplemente se retumbó en el suelo mientras Danielle simplemente exploraba el lugar.

-Estás pálida, amor... y estas transpirando frío.- con mi mano tocaba su frente y cuello.- dime amor qué tienes, ¿Es otra vez mi culpa?.

-No... perdóname tú a mí.- ella estaba doblada en el suelo, apretandose fuertemente su cabeza.

-Tú no tienes la culpa de nada, yo siempre soy la culpable de todo de hacerte daño, de hacernos daño.

-Es que no lo entiendes y tampoco quiero que lo hagas. Es tan difícil ser yo maldita sea, ¡Aaagh!, basta...- esta vez empezó a retorcerse casi doblandose por los aires.- Maldita sea, decídanse.

Y ahí lo supuse.

-¿Tiene algo que ver con tu lobo?.

-Llévala a casa.- gruñó entre dientes, intentando levatarse. Pareciera como si quisiera transformarse pero lucha por hacerlo.

-¿Qué?, no te dejaré aquí en medio del bosque debajo de esta... cueva, escondite lo que sea. Nos iremos las tres.

-No quiero que mi hija me vea de esta manera asi que por favor Mina, vayan a casa y déjame aquí- Sus ojos ardieron cuando vieron los míos, yo la miré preucupada.

- ¡No te voy a dejar!, ¿Tiene algo que ver con tu lobo?. Dimee Chaeyoung, ¿¡Mataste al padre de mi hija!?.

-MAMÁ....

Un fuerte grito me alarmó y salí de inmediato para buscar a mi hija que ya no estaba ahí tranquila entre los árboles.

"MAMÁ, ME DUELE."

Fue lo que escuché cuando mi hija me habló telepáticamente.

-Mierda.

Sentí una electricidad llena de furia recorrer por todo mi cuerpo, mi hija edtaba en peligro y la mamá de mi hija estaba luchando contra sí misma.

Entré al escondité y ella solo seguía actuando como si quisiera arrancarse la piel.

-VETE DE AQUÍ.

-¡Tu hija está en peligro!.- le grité cerca de su cara y ella solo se tumbó al suelo arañando el pasto.

-y qué haces aquí, ve a salvarla...- arrodillada y con la voz temblorosa me respondió.

-Si esto fue plan de tus amigos los lobos te juro que quemaré cada rincon de su lindo habitat.

El vínculo con mi hija se estremeció una vez más y pude sentir su miedo, su dolor, su llanto contenido... como si un hilo invisible me desgarrara desde adentro.

"Mamá..." -su voz telepática volvió, apenas un susurro quebrado- "me duele mucho."

No pensé. No respiré. Solo corrí.

LAZOS DE SANGREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora