Mina
En ese momento, la puerta de madera chirrió suavemente. Volteé instintivamente, y ahí estaba.
Chaeyoung.
Se detuvo en el marco como si no supiera si debía interrumpirnos. Sus ojos pasaron por cada una, pero al posarse en mí… se detuvieron. Su ceño se frunció apenas, como cuando no entiende algo que la hace sentir demasiado.
—¿Qué pasa? —preguntó, pero su voz fue suave, casi reverente, como si presintiera que acababa de llegar a mitad de algo importante.
—Nada malo —respondí de inmediato, dibujando una sonrisa para calmar esa sombra de preocupación que siempre llevaba en el pecho desde que supo del embarazo— Estábamos hablando del bebé.
Dahyun intercambió una mirada cómplice con Momo, pero no dijo nada más. Momo se puso de pie con esa gracia casi inhumana que tenía, como un suspiro con piernas.
—Creo que ya es hora de dejar que las madres tengan su momento, vamos a la cocina.—murmuró, saliendo junto a Momo.
Chaeyoung caminó hacia mí en silencio, su mirada buscando detalles, pistas, señales de que algo pudiera haberme alterado. Siempre alerta. Siempre… mía.
Se agachó delante de mí, sus manos apoyándose con cuidado en mis rodillas.
—¿El bebé está bien?. ¿Quieres que te preparé alguna infusión?.
Asentí con una sonrisa más tierna esta vez.
—Mucho más que bien pero gracias mi lobita.
Ella suspiró, aliviada, y enterró su rostro en mi regazo por un segundo. Sentí su nariz cálida contra mi piel, y luego sus labios, suaves, besándome como si quisiera sellar ese alivio.
—Soñé con ella—susurré, pasándole los dedos por el cabello con cariño—Lo vi. Tenía tus ojos, mi cabello. Me hablaba...
Chaeyoung se irguió lentamente, con los ojos grandes, brillantes por la emoción.
—¿Qué te dijo?.
—Que ya podía escucharme, que me conocía. —Toqué mi vientre con cuidado— Nunca imaginé sentir algo así, a pesar que siglos atrás he tenido embarazos nunca me he sentido así.
Ella me tomó las manos, llevándolas a su pecho.
—¿Y cómo te sentiste?.
—Protegida. Amada. Asustada también… —admití.
—Yo también tengo miedo a veces—confesó, y su voz tembló un poco— Pero luego te miro… y todo lo que quiero es que nunca te falte nada. Ni a ti, ni a ella.
Sonreí.
—Te escuché construir un nido en la madrugada. A este paso la casa estará repleta de tu ropa.
Su expresión se sonrojó un poco, una rareza en ella.
—Es instinto, no es mi culpa —murmuró, avergonzada—Quiero que estés cómoda, segura. Siento que si no hago algo, voy a explotar. Y además, mi lobo presiente que nacerá pronto.
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LAZOS DE SANGRE
VampireMina es una mujer vampiro con sed de venganza por matar a sus padres y quitado el "pueblo" de los vampiros. Al ser una mujer indiferente y fría no le importaba nada hasta que se encuentra con Chaeyoung una Alfa que solo protege a su manada. Una hist...
