Capítulo 19

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Chaeyoung

— Y es que amor, no me la puedo creer que hayas salido a las 03:00 de la mañana de la casa para hacer ejercicio solo porque no podías dormir. ¿Y en serio, sentadillas? Y cómo explicas tu pijama rajada.

—Lo de la pijama era porque me apoyé... en el árbol mientras... tenía sujetando algo pesado en mis piernas, ese tipo de sentadillas que tienes que soportar el peso en tus piernas por unos minutos.

—Bueno viéndolo por ese lado tal vez necesites hacer más ejercicio.—¿Qué trata de decirme?.

—O sea dices que estoy muy flaca y débil.

—No, o sea sí pero es que a ver seamos serios, si viene todo ese grupo de vampiros y nos atacan me será difícil para mí protegerte a tí y a la manada a la vez.

—Entonces, ¿me dejarías morir por salvar a la manada?, elegirías a ellos en lugar de a mí, yo que soy la Alfa y tengo el deber de guiarlos a ser buen alfas y buenos omegas. Yo, la que tiene mayor poder de todos y sobre tí aunque seas un alfa más.

—Amor, es como si te diera a elegir entre salvar al bebé o a la mamá que dió a luz. ¿A quién eligieras?.

—A la mamá, obvio. El bebé apenas va naciendo y recién lo conozco en cambio a la mamá; fácilmente podríamos adoptar a un bebé o crear otro, pero efectivamente salvaría a la mamá. No, ya sabes qué mejor cállate. Me molesta la idea de que no me salvarias si estoy en una situación de vida y muerte. Fente a esas, a esas, ¡ Draculas !.

—Jajajaja amor solo bromeaba, solo jugaba un rato. Claro que te salvaría en una situación así. Porque eres mi pareja.

Me crucé de brazos, mi mandíbula estaba tensa mientras apartaba la mirada en Zion.  Por más que él intentara aligerar el ambiente, no podía negar lo incómodo que se sentía estar allí con alguien que mi loba la acepta pero yo, la versión humana de mí lo rechaza.

—¿Sabes? Sé que tú aún no me aceptas como tu pareja pero tu loba me acepta, quizás hariamos el esfuerzo de amarnos. —Zion se acercó, inclinándose hacia mí con una sonrisa que parecía ensayada—. Si somos destinados, podríamos al menos intentarlo.

Bufé, sacudiendo la cabeza con una risa amarga.

—Intentarlo… Claro. Porque forzar algo que no siento suena como una gran idea.

—¿Por qué te resistes tanto? —preguntó él, con un tono más serio ahora—. No puedes negar lo que somos. Lo que eres. Es así cómo debe ser y así viviremos no hay manera de cambiarlo porque es nuestra naturaleza.

—¿Y qué soy? —Me giré la cabeza para mirarlo directamente—. Una prisionera de una conexión que nunca pedí.

Realmente esto salió de mi boca sin pensarlo, pero es que no puedo. No necesito de una pareja para completar mi vida, estaba bien viviendo sola estando al pendiente de la manada y de nadie más. No pendiente a mí y esforzarme en amar a alguien que solo lo veo como mi mejor amigo de la infancia pero no, tenía que haber alguien en mí que no esté de mi lado.

Zion retrocedió un paso, sorprendido por la franqueza en mis palabras. Se quedó en silencio por un momento, observándome mientras que yo volvía a fijar la vista en el horizonte de la calle como si buscara algo que pudiera liberarme de aquella conversación.

LAZOS DE SANGREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora