capítulo 62

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Chaeyoung

Hace tres noches teníamos que regresar al pueblo para intercambiar nuestras escencias pero Mina no quería regresar, me tenía toda la noche apegada a ella y en el día me evitaba como si no quisiera verme pero me recalcaba que no lo hacía para confundirme.

Solo decía que yo no la amaba y otras veces se arrepentia por dudar de mí.

Me despedi de Dahyun pero Momo me seguía recalcando que tenga mucho cuidado con regresar a casa. Al pueblo.

El bosque se sentía distinto desde la últimavez que escapamos. Las hojas crujían bajo nuestros pies y el aire estaba fresco, templado… como si el mundo nos diera un respiro.

Caminábamos sin prisa, tomadas de la mano. La suya era fría, como siempre, pero ese frío… me gustaba. Me recordaba lo distinta que era, lo especial que era tenerla.

—¿Tienes miedo? —le pregunté, apretando un poco sus dedos.

Mina me sonrió sin mirarme.

—¿De qué tendría miedo, si voy contigo?. Me siento segura a tu lado— la tomé de la cintura con la intención de querer besarla pero ella me esquivó haciendo aun lado su cabeza.

—Hey, ¿Y eso?. Jamás rechaza nuestros besos. Tu mujer anda rara.— mi lobo me habló confundido ladiando su cabeza como si quisiera entender a Mina.

—¿Me dejaras con mis besos al aire?.— me detuve y ella avanzó sin mí.

—Es solo que... tu aroma lo siento más fuerte de lo normal. Me da como repulsión.— se detuvo cruzándose de brazos y yo me devolví caminando para otro lado que no sea la cabaña.— Pero porqué te aleeejaas.

—Cada vez más complicada, ya van días que está así no la entiendo. Te quiere cerca pero a la vez te quiere lejos. ¿O es que bebió sangre de alguna persona bipolar?.

—Es que...tú. aquí. Allá. — intenté hablar pero solo tartamudeaba las palabras.

—Ven, vamos.—Caminó hacía mi tomando de la mano. Cada vez más confundida.

Su voz me aflojaba el pecho. No sé cuándo me convertí en alguien que responde así a una simple sonrisa. Supongo que fue desde que tengo esto suyo dentro de mí… esta parte que me hace ver el mundo con otros ojos.

—Cuando todo vuelva a la normalidad… —murmuré, acariciando el dorso de su mano con el pulgar— ¿Me amarás cómo  la primera vez?.

—Sin duda.

Nos detuvimos unos segundos al pasar por un arroyo, y la miré bajo la luz que se filtraba entre los árboles. Su cabello, oscuro y suelto, brillaba con un reflejo violáceo. Me incliné y besé su mejilla con lentitud.

—Me gusta tu esencia… pero… extraño la mía. Solo un poco —susurré.

Ella se rió.

—Y yo extraño no tener los sentimientos tan profundos de una vampira completamente femenina. Pero no me arrepiento. Lo volvería a hacer si eso significara estar contigo.

La abracé por detrás y seguimos caminando así, torpemente, pero juntas. Me sentía en paz. Algo dentro de mí… estaba volviendo a casa.

La cabaña apareció como un susurro entre los árboles. Pequeña, de piedra y madera antigua, cubierta de musgo y raíces. Las ramas parecían abrazarla, como si el bosque entero la protegiera.

Nos detuvimos frente a la puerta. Por un momento, ni una palabra salió de nuestras bocas. Solo el sonido de nuestras respiraciones, entrelazadas con el viento.

LAZOS DE SANGREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora