Capítulo 21

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Mina

Necesitaba tomar un "respiro" como lo dicen los simples mortales. Por lo que me fui a aquel lugar secreto que siempre voy cuando necesito alejarme de todos y estar sola por un momento. O quizás para mi suerte encontrarme con alguna presa fresca, loa humanos son bien curiosos cuando ven algo que nunca han visto y deciden explorar.

Mis pensamientos se esfumaron al escuchar una conocida voz, ella se habla así misma golpeando todo a su paso pero sobre todo la escuché llorar como si algo la molestara o no le hacía sentir bien. El clima cálido de la tarde no acompañaba con su dolor por lo que provoque que lloviera un poco para que sus lágrimas se borraran con la lluvia.


-¡Cállate, Cállate! Tú tampoco puedes decidir por mí, genial. Ahora tan de repende se pone a llover, ojalá pudiera matarme ahorita mismo.- Ella daba vueltas en el mismo sitio a mirar por su forma de actuar había algo en ella que no la dejaba en paz pero decidí no acercarme y dejar que continuara.

Se sentó en el suelo apoyándose casualmente en el mismo árbol de esa noche que estuvimos juntas y lloró en silencio hasta que remangó aquella camisa y noté que tenía una marca de ematomas como si alguien hubiera querido someterla. Fue ahí que me acerqué de manera lenta y actuando como si no vi y escuché todo lo que dijo. Ella al verme se colocó de pie de un salto, se asustó al pensar que alguien le haría daño.

-¿Dónde estabas?, vigilé tu casa todos estos días y en ninguno de esos días estabas en ella y mucho menos te vi cuidando de la manada. Pregunté a Dahyun por tí y me respondió que tampoco sabía de tí.

-Oye, ¿Tú no sabes saludar?. Y además, qué te importa en dónde estoy mejor vete a chupar sangre y matando gente inocente.

-Me importa mucho en dónde estás porque necesito saber de tí, necesito saber si estás bien.- Intenté acercarme a ella pero retrocedió unos pasos hacía atrás.

-Tampoco quiero saber de tí, vete, sabes bien que te odio no, mi loba te odia. Asi que será mejor que te alejes o a menos que quieras que ella salga y te demuestre lo molesta que está.

-Sería divertido jugar con esa enorme loba, si quieres puedes sacarlo a pasear y un rato y quizás jugar.

Ella se mostraba inquieta moviéndose desesperadamente de su lugar hasta que salió corriendo mientras yo me reía de manera suave al verla en ese estado, en su forma animal que deja salir cuando su enojo la domina por completo. La seguí a mi ritmo, mientras que para ella era correr para mí solo eran unas simples caminatas de igual manera la alcancé.

-Qué tienes.- pregunté aún sabiendo lo que le pasaba.

-Vete dracula, no entiendes que no te quiero ver. Solo eres un problema en mi vida.- Una voz interna salió de su boca, supongo que es su lobo aquella voz que sale.

-Dime qué te pasa.

Ella no respondió de inmediato. En lugar de eso, giró su enorme cabeza hacia ella, sus ojos dorados brillando bajo la tenue luz de la luna que empezaba a asomarse. Luego, con una voz grave y distorsionada por el lobo dentro de ella, dijo:

-Esto no es asunto tuyo. Será mejor que te vayas.

Arqueo una ceja, cruzándome de brazos con una expresión de burla.

-¿Eso crees? -respondió, su tono lleno de desafío- Porque desde donde estoy, parece que necesitas más ayuda de la que estás dispuesta a admitir.

Su loba gruñó, su paciencia agotándose. Su lobo interno exigía acción, pedía liberar la rabia acumulada, podía notar vibra en ella por su pulso latente en sus venas.

LAZOS DE SANGREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora