CAPITULO 45

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Los días pasaron rápidamente, entre el trabajo, las sesiones de fotos y los compromisos, pero Richard no dejó de pensar en la sorpresa que tenía en mente para Nicole. Sabía lo importante que era para ella encontrar un lugar donde pudieran vivir juntos, un hogar que reflejara no solo su amor, sino también la vida que estaban construyendo.

Un día, mientras Nicole estaba en una reunión, Richard decidió que era el momento perfecto. Se acercó a un agente inmobiliario de confianza y comenzó a organizar todo. Después de varios días de visitas, reuniones y negociaciones, finalmente encontró el apartamento perfecto. Un lugar amplio, con grandes ventanales, vistas espectaculares y, lo mejor de todo, un ambiente moderno y elegante que se adaptaba a los gustos de Nicole.

La sorpresa estaba lista.

El día llegó, y Richard estaba nervioso. Había decidido que todo sería perfecto, así que le pidió a Nicole que lo acompañara a ver un lugar, sin decirle exactamente qué era.

— ¿Qué estamos haciendo aquí? —preguntó Nicole, mirando el lugar mientras se bajaban del coche.

—Es una sorpresa, mi amor —respondió Richard, tomándola de la mano mientras caminaban hacia la entrada del edificio.

Nicole miraba alrededor, sin entender muy bien, pero confiando en que, como siempre, Richard tenía algo especial preparado. Cuando llegaron al vestíbulo, Richard le indicó a Nicole que subieran al último piso. El ascensor se cerró y subieron en silencio, aunque Nicole podía sentir la emoción de Richard.

—Ya verás —le dijo él, mirando con complicidad.

El ascensor llegó al último piso, y cuando las puertas se abrieron, Nicole no podía creer lo que veía. Frente a ella estaba un apartamento impresionante.

—¿Es... es esto nuestro? —preguntó, los ojos brillando de emoción.

Richard asintió, sonriendo ampliamente.

—Sí, es nuestro. —Dijo, abrazándola por la cintura mientras la miraba fijamente a los ojos. — El apartamento de tus sueños, Nicole.

Nicole, con los ojos llenos de lágrimas de felicidad, lo abrazó fuerte.

—No sabía que querías esto para nosotros, Richie... es perfecto. —Dijo con la voz quebrada, sonriendo entre lágrimas.

Richard sonrió y la besó en la frente.

—Lo hicimos juntos. Ahora solo falta mudarnos, y este será nuestro hogar. Un lugar donde viviremos muchas aventuras, y donde cada rincón nos recordará que todo es posible cuando estamos juntos.

Nicole lo miró, sintiendo una mezcla de amor y gratitud.

—Te amo, Richard. Esto es más de lo que soñé.

Y así, en ese momento, ambos sabían que habían encontrado mucho más que un lugar físico para vivir: habían encontrado un hogar donde compartirían su amor, sus sueños y su vida.

Ese día, con el apartamento ya listo para ser su hogar, Richard y Nicole decidieron mudarse de inmediato. La emoción de tener un espacio propio los embargaba tanto que ni siquiera pensaron en esperar más. Era el lugar perfecto para ambos, y no querían perder tiempo.

Antes de ir al nuevo hogar, decidieron pasar por el hotel donde se habían estado quedando durante su estancia en la ciudad. Richard, como siempre, quería hacer las cosas a su manera, así que se adelantó para pagar la cuenta.

Al llegar a la recepción, el recepcionista lo saludó con una sonrisa, mientras Nicole lo miraba desde la puerta, apoyada en el marco, con una sonrisa traviesa.

11 pm - Richard RiosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora