CAPITULO 50

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El tiempo había pasado rápidamente, y las semanas parecían volar. Nicole había intentado mantener la noticia de su embarazo en secreto, pero su cuerpo comenzaba a delatarla. Su figura, antes estilizada, mostraba ahora una pequeña pero evidente curva en su abdomen. Aunque trataba de ocultarlo con ropa holgada, Richard, siempre atento, comenzó a notar los cambios.

—Muñeca, ¿te sientes bien? —preguntó una mañana mientras desayunaban juntos.

Nicole, distraída y jugueteando con un trozo de pan, levantó la mirada hacia él.

—¿Por qué lo dices? —intentó disimular, pero su tono de voz no era el más convincente.

Richard ladeó la cabeza, observándola con curiosidad.

—No sé, te noto diferente. Más cansada últimamente. Además… —hizo una pausa, señalando sutilmente su barriga—, creo que he visto algo por aquí.

Nicole sintió cómo su corazón daba un brinco. ¿Ya lo había descubierto? Respiró profundo, tratando de calmarse.

—Es solo que he estado comiendo más de lo normal —dijo, riendo nerviosa. —Y tú sabes cómo me gustan los snacks.

Richard la miró con una mezcla de incredulidad y ternura, pero decidió no insistir.

Ese día, mientras Richard salía a un compromiso deportivo, Nicole aprovechó para visitar a Luisa. Necesitaba consejo, alguien que la ayudara a enfrentar lo inevitable.

—¿Y aún no se lo has dicho? —preguntó Luisa, incrédula, mientras le servía un vaso de jugo.

—Es que cada vez que intento hablarle, algo pasa. O él tiene entrenamientos, o yo tengo alguna sesión… —Nicole suspiró, pasándose una mano por el cabello. —Además, no sé cómo va a reaccionar.

Luisa se sentó a su lado, colocando una mano sobre la suya.

—Richard te ama, Nic. Estoy segura de que, aunque le tome por sorpresa, estará feliz. Pero tienes que decírselo antes de que sea más evidente.

Nicole asintió, sabiendo que su amiga tenía razón. No podía seguir evadiendo el tema.

Más tarde, al regresar al apartamento, Richard estaba esperándola en la sala. Tenía una expresión tranquila, pero había algo en su mirada que la hizo detenerse.

—Nicole, ven aquí un momento —le dijo con suavidad, señalándole el lugar junto a él en el sofá.

Ella se acercó, sintiéndose repentinamente nerviosa.

—¿Qué pasa?

Richard tomó su mano, observándola fijamente.

—Muñeca, ¿hay algo que no me estás contando?

Nicole sintió que se quedaba sin aire. Su secreto estaba a punto de salir a la luz, y no sabía cómo enfrentarlo.

—Richard, yo… —empezó, pero se interrumpió cuando él tomó su mano entre las suyas.

—Muñeca, puedes decirme lo que sea —dijo, su voz cálida y tranquila, aunque sus ojos reflejaban cierta preocupación.

Nicole sin saber cómo evitar el tema  decidió que el momento perfecto para hablar con Richard sería en su aniversario, un día especial que marcaría no solo la celebración de su relación, sino también la revelación de algo importante. Ella sabía que ya no podía seguir guardando ese secreto.

—¿Sabes qué? —dijo Nicole mientras se levantaba de la cama al final de la mañana. —Este año será nuestro aniversario, y quiero que lo celebremos con una cena especial, solo tú y yo.

11 pm - Richard RiosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora