CAPITULO 38

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Después de la conversación con sus padres, Nicole se sintió extrañamente aliviada. La presión que había estado llevando durante tanto tiempo, la de cumplir con las expectativas de su familia, parecía haber disminuido un poco. Aunque sabía que las cosas no iban a cambiar de inmediato, al menos su madre había mostrado una apertura hacia su felicidad y, por primera vez, sus padres parecían dispuestos a aceptarla tal como era.

Esa noche, Richard y Nicole decidieron pasar tiempo a solas, alejados de las tensiones familiares. Richard, al ver la mejora en el ánimo de Nicole, la tomó de la mano y le ofreció una sonrisa reconfortante.

Hoy es nuestra noche, ¿quieres que salgamos a cenar? —Sugirió Richard con una mirada cómplice, buscando que Nicole se relajara y disfrutara de la velada.

Nicole asintió, agradecida por la oferta. Sabía que estar a solas con él sería la forma perfecta de desconectarse de todo lo que había sucedido durante el día.

Claro, suena perfecto. Necesito un respiro. —Nicole le sonrió, disfrutando de la idea de pasar una noche tranquila con él.

La noche avanzaba bien, la cena fue agradable, y los dos conversaron sobre todo, desde lo más ligero hasta lo más profundo. Las risas y las miradas cómplices entre ellos crearon un ambiente cálido y seguro. Sin embargo, mientras regresaban al hotel, la paz que había experimentado Nicole se vio interrumpida.

El teléfono de Nicole vibró en su bolso. Al principio, pensó que era un mensaje sin importancia, pero al ver el nombre en la pantalla, su estómago se tensó. Era su padre.

¿Lo contesto? —Nicole preguntó, mirando a Richard, con un toque de incertidumbre en su voz. Sabía que algo no estaba bien, ya que el tono de su padre había sido diferente últimamente.

Richard la miró con comprensión. Sabía lo complicado que era para Nicole lidiar con su familia, pero no la presionó. Le dio un ligero apretón en la mano, transmitiéndole su apoyo.

Haz lo que sientas que necesitas hacer, amor. —Respondió con una sonrisa, sin apartar su mirada de Nicole.

Con una mezcla de ansiedad y determinación, Nicole deslizó el dedo por la pantalla de su teléfono y atendió la llamada.

Hola, papá. —Dijo, tratando de mantener la calma.

La voz de Manuel sonó tensa y enojada al otro lado de la línea.

Nicole, ¿dónde estás? Te he estado llamando todo el día y ni siquiera me has respondido. —Su tono era frío, pero lleno de reproche.

Nicole cerró los ojos por un momento, tomando aire antes de responder. Sabía lo que iba a decirle, pero no podía dejar que la controlara más.

Papá, ya te dije que estoy bien. No te voy a mentir, me siento bien con las decisiones que he tomado. Estoy con Richard, y no voy a dejar que me sigas presionando. —Nicole habló con firmeza, sintiendo una mezcla de empoderamiento y tristeza por la relación rota con su padre.

La reacción de su padre fue inmediata, y su voz se volvió aún más dura.

¿Así que vas a seguir con este hombre, a pesar de todo lo que ha pasado? ¡No puedo creer que estés haciendo esto, Nicole! Te crié mejor que esto. —La ira en su tono era palpable.

Nicole respiró hondo, ya sin miedo. Sabía que, por fin, había llegado el momento de poner límites.

Papá, ya basta. No voy a seguir viviendo bajo tus expectativas. Soy adulta, y si esta es mi vida, quiero vivirla a mi manera. —Sus palabras fueron claras, sin titubeos. — No te voy a seguir permitiendo que decidas por mí. Richard y yo estamos juntos, y me hace feliz. Eso es lo único que importa.

11 pm - Richard RiosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora