CAPITULO 43

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Nicole caminaba de un lado a otro en la habitación, sintiendo cómo la incomodidad aumentaba con cada segundo que pasaba. Sus pensamientos se arremolinaban en su cabeza, imaginando la escena de Richard bailando con Natalia una y otra vez. Podía visualizarlo claramente: la cercanía, la risa cómplice, las manos sobre la cintura... Un torrente de emociones comenzaba a nublar su mente, mientras trataba de racionalizar lo que estaba sintiendo. Sabía que su relación con Richard era sólida, pero la incertidumbre siempre lograba encontrar una rendija por donde colarse.

Decidió finalmente escribirle un mensaje, esperando que al menos él le respondiera. Mientras lo redactaba, su dedo se detuvo sobre el teclado. "¿Debería realmente preguntar sobre lo que vi?" pensó. No quería parecer insegura ni celosa, pero no podía evitar sentirse afectada.

Con una respiración profunda, envió el mensaje: "¿Todo bien? Te he estado llamando y no contestas. Te extraño."

Se recostó de nuevo en la cama, mirando su teléfono como si fuera la única forma de obtener respuestas. Pero, antes de que pudiera distraerse demasiado con sus pensamientos, su teléfono vibró. Era Richard, finalmente devolviendo la llamada. Su corazón dio un vuelco. Con manos temblorosas, aceptó la llamada, sintiendo una mezcla de alivio y ansiedad.

- "Hola, amor..." dijo Richard, su voz ligeramente afectada por el bullicio de la fiesta de fondo.

- "Hola... ¿Por qué no contestabas?" Nicole intentó sonar tranquila, pero no pudo evitar que su tono tuviera un toque de preocupación.

- "Lo siento, estaba... ocupado. Estaba con la familia, ya sabes, cosas del cumpleaños de mi papá. Hay música, risas... no te preocupes." Richard respondió, pero Nicole notó la ligera distracción en su voz. Parecía que estaba en medio de algo, pero no entendía qué.

Nicole no pudo evitar preguntar lo que llevaba rondando en su mente desde que vio el video.

- "Vi los videos de la fiesta, Richard... Vi que estabas bailando con Natalia." Su voz tembló un poco al pronunciar su nombre.

Hubo un silencio incómodo en la llamada. Richard sabía lo que venía, y su mente también comenzó a procesar lo que había hecho, sin darse cuenta del efecto que tendría en Nicole.

- "Ah... sí..." Richard comenzó a decir, pero su tono se volvió más suave. "Nicole, no hay nada entre nosotros. De verdad, no es lo que parece. Solo estábamos bailando, nada más. Ya sabes cómo es, ¿no?"

Nicole se mordió el labio, insegura de si debería creerlo completamente. "Lo sé, pero..." Su voz se desvaneció, buscando las palabras correctas. "Es solo que me sentí... incómoda viéndolos tan cerca, Richard. No sé, me hizo pensar que tal vez hay algo más ahí."

Hubo un momento de silencio profundo en el que Richard sintió que todo lo que había ocurrido en la fiesta cobraba peso. "Nicole, te prometo que no hay nada. Ya sabes lo que significas para mí, te lo he demostrado. No tienes que preocuparte por nada. Lo que vi contigo... lo que compartimos, es lo único que importa." La sinceridad en su voz era palpable, y Nicole pudo sentirla a través del teléfono.

Pero, a pesar de sus palabras, algo seguía rondando en su mente. "No quiero que te sientas así, amor. Te extraño mucho. No dejes que algo tan tonto te haga dudar de nosotros." Richard añadió, su voz ahora cargada de una mezcla de ternura y preocupación.

Nicole cerró los ojos por un momento, tratando de calmar su mente. Lo que Richard decía tenía sentido, pero la inseguridad seguía rondando. "Te creo... pero, ¿por qué no me lo dijiste antes? O mejor, ¿por qué no me llamaste? Yo... yo solo quería saber que estabas bien."

- "Lo siento, amor... Estaba distraído. No debí haberte dejado en ese estado. ¿Sabes qué? Voy a llamarte mañana en cuanto me despierte, ¿te parece?"

11 pm - Richard RiosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora