CAPITULO 39

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Después de repartir la comida, Nicole regresó a su lugar en el sofá, sentándose una vez más sobre las piernas de Richard, como si fuera lo más natural del mundo. Richard había decidido que no quería comer en ese momento, así que la comida de él se quedó a un lado, lista para más tarde. Nicole, mientras disfrutaba de su plato, se permitió darle de vez en cuando algunas cucharadas de su comida, como una pequeña muestra de cariño. A medida que Nicole le acercaba la cuchara a los labios de Richard, él sonreía con ternura, disfrutando no solo del gesto, sino también de la complicidad entre ellos. A lo lejos, Sandra observaba la escena, una sonrisa cálida en su rostro. No podía evitar sentir una mezcla de ternura y aprobación al ver a su hijo tan feliz.

El ambiente en la sala seguía lleno de risas, música y risueñas conversaciones. De repente, la música cambió a algo más suave, y Richard, con una mirada llena de emoción, tomó la mano de Nicole y le susurró al oído.

—¿Bailamos, mi amor?

Nicole asintió, sin dudarlo, y se levantaron ambos del sofá. La pista de baile se vació momentáneamente mientras la atención de todos se centraba en ellos. La música envolvía la habitación y, mientras comenzaban a moverse al ritmo de la melodía, una conexión profunda se establecía entre ellos. Era como si el resto del mundo se desvaneciera y solo quedaran ellos dos en ese instante perfecto, compartiendo un baile íntimo, con las manos entrelazadas y las miradas fijas. Los ojos de Richard, cargados de sentimientos, reflejaban su amor por ella, mientras Nicole se dejaba llevar por la sensación de que, en ese momento, todo estaba bien. Era un baile lleno de emoción, risas y complicidad, con los cuerpos cerca y los corazones latiendo al mismo ritmo.

Cuando la música terminó, ambos se separaron lentamente, pero sin dejar de sonreír. Nicole se dirigió a sentarse nuevamente en el sofá, mientras Richard, con una mirada cómplice, se levantaba para ir a buscar algo. Todos parecían estar disfrutando de la noche, pero nadie sospechaba lo que estaba a punto de suceder.

Al regresar, Richard llevaba un micrófono en la mano. Su presencia llamó la atención de todos, y la música se apagó suavemente para que pudiera hablar. Con una sonrisa nerviosa pero llena de amor, Richard tomó el micrófono y se dirigió a la multitud que los observaba.

—Bueno, familia, sé que todos estamos disfrutando de la noche… —dijo, en un tono juguetón, pero con una mirada seria hacia Nicole—. Pero tengo algo que quiero hacer. Algo muy importante.

Todos se quedaron en silencio, intrigados por lo que Richard iba a decir. Nicole lo miró con curiosidad, sin saber qué esperar.

—Primero, quiero agradecerles a todos por estar aquí, por acompañarnos en esta locura que hemos creado juntos. —Richard sonrió, mirando a Nicole con cariño—. Y, aunque esto no es sorpresa para todos, quiero que sepan que… mi corazón está lleno de amor por esta mujer, y no hay nada que quiera más en este momento que compartir mi vida con ella.

Las palabras de Richard causaron un susurro entre los invitados, pero él continuó con una mezcla de español y portugués, dejando a todos expectantes.

—Nicole, eu te amo com toda a minha alma, e não tem ninguém neste mundo que eu prefira ter ao meu lado que você. Você é tudo para mim. —dijo Richard, con los ojos brillando de emoción, mientras caminaba hacia ella.

Nicole, sorprendida pero con el corazón acelerado, se levantó lentamente, sin poder creer lo que estaba sucediendo. Todos los ojos estaban sobre ellos mientras Richard, con una sonrisa radiante, se arrodillaba frente a ella.

—Nicole, ¿te casarías conmigo?

El silencio que siguió fue absoluto, nadie se atrevió a respirar mientras todos esperaban la respuesta de Nicole. Sus ojos se llenaron de lágrimas de felicidad mientras observaba a Richard, sin poder creer lo que acababa de decir.

11 pm - Richard RiosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora