CAPITULO 46

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Los días pasaron y la pareja seguía más únida que nunca , sus rutinas aún que diferentes ya hacían marcadas , Pero aún así siempre encontraban tiempo para estar juntos

Richard entró por la puerta de la casa, esperando encontrar todo tranquilo, pero lo que vio lo dejó sin palabras. La sala estaba llena de luces brillantes, espejos grandes y equipos de maquillaje esparcidos por todas partes. Nicole, con una bata blanca, estaba rodeada por un grupo de estilistas y maquilladores que trabajaban con rapidez para prepararla para un nuevo proyecto.

Lo que más le llamó la atención fue verla en medio de todo eso, con una capucha en la cabeza, mientras un estilista le aplicaba un tinte en el cabello. Richard se acercó a ella, sonriendo, y se recargó en la pared observando la escena.

— ¿Y tú qué estás haciendo aquí, en plan salón de belleza? —dijo, entre risas, llamando la atención de Nicole, que estaba concentrada en lo que sucedía.

Nicole levantó la vista y sonrió al verlo, no sorprendida pero sí divertida por la cara de Richard.

— Ay, amor, ya sabes... tenías que ver cómo quedaba este color nuevo —respondió mientras movía la cabeza para asegurarse de que el tinte quedara bien repartido.

Los estilistas continuaron trabajando, pero Richard se acercó con más curiosidad.

— ¿Eso es lo que me vas a decir? Estás pintándote el cabello a esta hora y no me avisas —comentó, ahora riendo mientras se sentaba en el borde del sofá.

Nicole le lanzó una mirada juguetona y negó con la cabeza.

— Bueno, pues tú siempre estás fuera de casa, ¿qué esperabas? —respondió, mientras uno de los maquilladores terminaba de darle unos toques finales en el rostro.

— Eso sí, pero no esperaba encontrarme con un salón de belleza en casa —dijo Richard, mientras se pasaba una mano por el cabello, entretenido con la imagen.

Nicole soltó una carcajada, disfrutando de la situación, mientras uno de los estilistas le preguntaba si quería más volumen en su peinado.

— Me imagino que no me vas a dejar ni un minuto de paz, ¿cierto? —bromeó, mientras Richard se levantaba para ir a la cocina, pero aún sin dejar de mirarla con una sonrisa cómplice.

La atmósfera en la sala era ligera y llena de risas. Aunque las rutinas de ambos eran bastante diferentes, la complicidad entre ellos era inconfundible. Richard, aunque un poco sorprendido por la transformación que había tomado la casa, se sentó en la cocina y comenzó a prepararse algo para comer mientras Nicole terminaba de prepararse.

— Oye, ¿de verdad te vas a quedar con este color? —preguntó él desde la cocina, curioso.

Nicole se acercó, ahora completamente terminada y con el cabello perfectamente teñido de un tono vibrante que la hacía resplandecer.

— Sí, ¿te gusta? —dijo, haciendo una pequeña vuelta para que Richard pudiera verla en todo su esplendor.

— Me encanta —respondió Richard, acercándose a ella y acariciando suavemente su cabello. Aunque ahora parece que me toca acostumbrarme a tener una novia con cabello nuevo cada semana.

Nicole soltó una risa, disfrutando de la atención de Richard.

— Te lo dije, soy una mujer de sorpresas —dijo ella, guiñándole un ojo antes de darle un beso en la mejilla y sentarse junto a él para disfrutar del resto de la tarde.

Entre risas y bromas, la tarde pasó rápidamente, y aunque los dos estaban en caminos diferentes, su conexión y apoyo mutuo seguían siendo más fuertes que nunca.

11 pm - Richard RiosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora