A la mañana siguiente, desperté con los brazos de Richard rodeándome como si no quisiera soltarme nunca. Su respiración era tranquila, y me quedé mirándolo unos minutos, admirando su rostro relajado. No podía evitar sonreír al pensar en cómo este hombre había logrado convertirse en mi refugio.
Cuando finalmente se despertó, me miró con esa sonrisa perezosa que siempre lograba derretirme.
—Buenos días, muñeca —murmuró mientras me acercaba para besarme la frente.
—Buenos días, Richi. ¿Dormiste bien?
—Contigo aquí, siempre —respondió con un tono coqueto.
Pasamos la mañana de la manera más tranquila. Mientras desayunábamos, Richard no paraba de hacerme reír con sus comentarios.
—Si los de Palmeiras me vieran ahora, cocinando pancakes para mi princesa... Seguro me bajan puntos en la lista de los más duros del equipo —dijo fingiendo indignación.
—Ay, no seas tan creído, copito de nieve. Además, tus pancakes están medio quemados.
—¿Quemados? Mami, esto es arte culinario, solo que tú no lo entiendes —respondió mientras tomaba un pedazo de pancake y lo probaba exageradamente, como si estuviera en un programa de cocina.
Después del desayuno, decidimos salir a dar un paseo. Richard había insistido en llevarme a un parque cerca de su apartamento. Mientras caminábamos, su brazo siempre estaba alrededor de mi cintura, como si quisiera asegurarse de que el mundo supiera que yo era suya.
—¿Sabes? Creo que vamos a tener que buscarte un pasatiempo aquí en Brasil —dijo de repente.
—¿Por qué lo dices?
—Porque no voy a dejar que vuelvas al apartamento con Alexander sin pelear un poquito primero. Necesito darte motivos para quedarte más tiempo conmigo.
—¿Ah sí? ¿Y qué sugieres?
—No sé, tal vez convertirte en la entrenadora personal de Palmeiras. Aunque con lo guapa que eres, seguro los jugadores se distraen. Mejor no, olvídalo —respondió, haciéndose el celoso.
La tarde pasó entre risas y bromas, y en un momento me sorprendió con un helado de chocolate que había comprado sin que me diera cuenta.
—Para ti, princesa. El sabor que le va mejor a la mujer más dulce que conozco.
—¿Eso te funciona con todas? —respondí, levantando una ceja, pero con una sonrisa.
—No, solo contigo. Eres la excepción a todas mis reglas.
Cuando regresamos al apartamento, el ambiente se llenó de esa tranquilidad que tanto me gustaba. Richard había puesto música de fondo mientras cocinaba algo ligero para la cena, y yo me senté en la barra a observarlo.
—¿Qué miras tanto, Gaby? —preguntó, volteando a verme con una sonrisa.
—Solo pensando en lo bien que se ve este momento... Y en lo afortunada que soy de tenerte.
Su expresión se suavizó, y caminó hacia mí, apoyándose en la barra para besarme suavemente.
Después de la cena, el ambiente en el apartamento cambió ligeramente. Ambos sabíamos que el momento que habíamos estado evitando finalmente había llegado. Mientras yo recogía mis cosas, Richard me observaba desde la barra, su rostro reflejando una mezcla de resignación y preocupación.
—¿Estás segura de que esto es lo mejor, Gaby? —preguntó mientras me ayudaba a cerrar la cremallera de mi maleta.
—No lo sé, Richi —respondí sinceramente, sentándome en el borde del sofá—. Pero es lo único que puedo hacer ahora. Mis padres estarán allí mañana, y saben cómo son... No puedo darles razones para sospechar.
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11 pm - Richard Rios
Fanfictionbasada en la cancion 11pm de maulma Donde nicole tiene una relacion toxica y se aleja de richard , pero richard le hara ver que con el se ve mucho mejor.
