ϟ29ϟ

3.1K 257 55
                                        

Meghan


Estoy cansada, verdaderamente cansada.

Brooks y yo fuimos los primeros en llegar a la casa de Damen. No dudé en correr dentro, recostarme en la cama, removerme y volver a salir y pedirle desesperadamente al hada que me preparara algo de comer. Estoy hambrienta y cansada, mi mente es un revoltijo. Quiero vomitar y seguir comiendo. Quiero dormir, despertar, y seguir durmiendo.

Estoy desubicada. Sé dónde estoy, pero no lo sé, en realidad. Me siento en la mesa cuando el hada me sirve la comida. Un plato grande, por orden mía. Gimo al probar la comida y sollozo al sentir las arcadas.

Brooks se queda en el umbral viéndome comer sin saber qué hacer. Se acerca al verme casi devolver la comida.

Me aleja el plato de la mesa, me lo niega y yo peleo. Peleamos. Me siento mal. Dejo de pelear, dejo que me abrace y lloro. No sé por qué lloro. Pero tampoco sé por qué debería de no hacerlo. No me entiendo y me entiendo. Brooks no me entiende.

Fue un milagro que yo permaneciera despierta en todo el camino hasta aquí. Solo tenía ganas de cerrar los ojos.

Cierro los ojos fuertemente. Siento que me va a explotar la cabeza del dolor. Corro hacia mi habitación cuando me viene otra arcada. Brooks viene detrás de mí como un perro guardián. Entro al baño y boto toda la comida que me tragué, en el váter. El peliblanco me ayuda con mi cabello cuando nota que me estorba.

Nunca me había sentido tan mal en mi vida.

Cuando desperté en Gileen no me sentía mal. Es más, parecía muy energética. Como un subidón.

¿Será que voy a desaparecer ya? ¿O que él villano ha tomado la decisión de matarme en vez de llevarme con él?

Me cepillo los dientes. Una. Dos. Tres veces. Que asco.

Que asco. Que asco. Que asco. Que asco. Que asco. Que asco. Que asco. Que asco. Que asco. Que asco. Que asco. Que asco. Que asco. Que asco. Que asco. Que asco. Que asco. Que asco. Tengo miedo.

Antes de que me de cuenta estoy acostada en mi cama, con el edredón cubriéndome hasta el cuello. El frío empieza a calarme por los huesos y el dolor me hace difícil la movilidad.

—Estás ardiendo —Gruñe.

—Me voy a morir otra vez —bromeo en voz baja, pero al parecer a él no le hace mucha gracia.

Me es imposible tener los ojos abiertos, así que pestañeo repetidamente para no cerrarlos. Puedo entrever a Brooks mirándome mal por la broma. Me cubro hasta encima de la nariz y casi me encojo por su mirada acusatoria.

—Espérame aquí —ordena antes de salir de la habitación.

No es como que pueda moverme.

Arqueo la espalda cuando vuelvo a quedarme sin respiración. El aire en mis pulmones es escaso, la fuerza de mi cuerpo también lo es. Se siente como si me absorbieran. Entreabro los labios para llamar a alguien, pero no me sale nada.

Que maldita suerte.

Siempre tuve miedo a morir, aunque sé que es algo inevitable. Mucho más a morir ahogada. Que es justo lo que me está sucediendo y lo que sucedió hace pocas horas.

¿Este es mi destino?

Si es así, no importa nada que sigan reviviéndome, si tengo que morir, moriré. Es raro asimilar que vas a morir, es raro morir.

Es raro vivir.

Empiezo a retorcerme cuando el dolor es insoportable para mi ahora frágil cuerpo.

Realeza Encantada #1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora