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Meghan

El clima frío nos informa que se está empezando a acercar el avistamiento de la nieve, diciéndonos que se acerca diciembre, y con ello, Cristalía. Y mi cumpleaños. Día cual cumplo 19 años, o eso creo yo. Un cumpleaños sin mi padre, eso pensé. Pero ahora será sin mi madre, ni mi otro papá. Me dije que no podría ser peor, pero lo es y lo será. Puede que muera antes o después de que llegue el villano. Disfrutar de mi cumpleaños no es una opción en esas circunstancias.

James estuvo una hora o más delante de mi puerta, tratando de reconfortarme, pero yo no quiero salir de mi burbuja de incomprensión y shock. Quiero negar la realidad cuando está en frente de mí. En todas las palabras de reconforte que estaba diciendo se desvió hacia mi cumpleaños. Nombrando e ideando como podíamos realizarlo. El tipo de comida que quería y demás. Pero no tenía sentido.

Se rindió cuando se dio cuenta de que no le iba a contestar. Pero antes de que se fuese lo detuve llamándolo por su nombre solo para pedirle un celular. Tengo que contactar con Sean y contarle todo lo extraño que ha pasado. Estoy segura de que mi hermano tiene su número, se lo pediré.

Me encerré en mi habitación momentos después de enterarme de todo esto que me come y escarba la cabeza. Como tuviera muchas manos en la cabeza y estuvieran rasgando mi cráneo con sus simples uñas. me siento mal como si me enterraran una espada en el pecho y la giraran dentro de mi torso sin parar solo para torturarme y verme morir agonizando.

Eso va a pasarme.

Morir agonizando.

El villano va a matarme. Lo hará.

Me mezo de adelante hacia atrás desde mi posición fetal en la cama. Con mis brazos abrazando mis piernas contra mi pecho y mi cabeza descansando en mis rodillas. Tiemblo. No sé si será por frío o miedo. Por emoción o ansiedad. Por ser yo o no ser yo.

O es mi imaginación o soy yo.

"morirás" no dejo de escuchar en mi cabeza voces incesantes que parecen venir de aquellos que no dejan de rasgarme con sus uñas en el cráneo. Jadeo y me mezo más rápido y fuerte, encontrando un balanceo entre mi mente y la cama.

Risas. Risas. Risas. Más fuertes. Más claras. Más molestas. Más aterradoras.

Voy a morir.

"Sí, sí. Vas a morir"

Una risa sádica inunda la habitación. Volteo la cabeza a todos lados buscando la fuente de la risa, pero no consigo a nadie por ningún lado. Cada vez se escucha más fuerte, agitada, escalofriante y aterradora. Como si estuviese cerca de mí. Detrás de mí.

Giro la cabeza.

"¿Cabeza o tripas?" "¿Qué tomaré?"

Me estremezco de pies a cabeza y de inmediato me cubro hasta la nariz al escuchar la voz femenina de algún lado de mi mente. Que sea de noche y con la habitación a oscuras no ayuda a absolutamente nada.

Tengo miedo.

Voy a morir.

No voy a vencer a quien sea que sea el villano. No puedo. No puedo. No puedo.

Mamá...

Suelto un sollozo y aprieto las manos en el borde el edredón.

¿Por qué no estás aquí para cuidarme? ¿Por qué nos abandonaste a mi hermano y a mi así? ¿Por qué no fuiste fuerte y resististe un poco más? ¿por qué no esperaste mi llegada? ¿Por qué nunca hiciste en nada? ¿Por qué nunca pensaste en mí? ¿En mis pensamientos o sentimientos? ¿Por qué no pudiste protegerme? ¿Por qué aun así decidiste quedarte? ¿Por qué nunca te disculpaste? ¿Por qué nunca te despediste de mi con palabras? ¿Por qué solo mirabas? ¿Por qué llorabas todas las noches por él y nunca por mí? ¿Por qué te sigo queriendo a pesar de todo?

Realeza Encantada #1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora