Brooks
—Se va a enojar si sabe que estás haciendo esto... —el canturreo de Félix es molesto.
Primero tuve que soportar a Damen por la mañana, luego tuve que hacerlo con la insistencia de Shayla con que todo esto iba a salir mal y que tiene un mal presentimiento y finalmente con Félix diciéndome como cien veces que Meghan se va a enojar si hago todo esto.
Pero tengo que hacerlo. No puedo dejar que muera. No una segunda vez.
La dejé en casa sin despedirme solo por mi urgencia de terminar esto. Hemos conseguido un libro más, lo cual nos ha dejado a todos en el borde de la locura con su contenido. Ella no lo sabe aún y he ordenado que no lo sepa.
Hace dos días que no he podido dormir bien y cuando lo hago es porque me quedo dormido encima del pecho de Meghan y mi relajación es tanta que me transformo en mi forma de gato. Me despierto temprano, me acuesto tarde. Toda mi energía se va en lo que estoy haciendo ya que la burbuja tiene que cubrir toda la energía de Meghan.
La que encontró el libro fue Shayla y fue muy resistente a mostrarnos lo que traía dentro, pero Damon se lo quitó a la fuerza como lo brusco que es con todo.
Paso mi mano por la pequeña superficie creada de agua acuosa. Apenas tiene unos siete centímetros de largo cuando debería tener el tamaño exacto de Meghan y la cobertura, todavía falta mucho porque ella es algo alta.
Frases del libro quedan resonando en mi mente.
«El villano pronto vendrá y seguro ya sabes que no es el mismo Rey/villano» Esto quiere decir que efectivamente el rey/villano no es una misma persona y se divide en dos. Meghan y la otra persona. Dioné, según Meghan.
«Ten cuidado, no acabarás ganando» mentiría si digo que no tuve escalofríos al leer esto.
«El rey morirá a manos del villano, y no hay nada que pueda evitarlo» pensaba dejarlo estar. Solo era un libro y claramente en el último que leímos decía que no creyéramos lo que decía, pero, aun así.
«Morirá con la vedad en mente, aunque con el corazón destrozado y el alma desgastada, ¿Será esto una linda muerte?» ¿A qué se refería aquello? Busco manera de hallarle sentido y le doy vueltas en mi cabeza, pero no lo encuentro.
—No puedo dejar que muera, no va a hacerlo —dicto con simpleza.
—Que cursi que te has vuelto. Todo un blando. Si antes eras una tormenta de nieve, ahora eres nieve inofensiva con la que juegan los niños en Cristalía.
—No eres el más indicado para decirme eso —lo miro. Su ceño se frunce y le sonrío de lado.
—No sé de qué me estás hablando.
—Ya, claro. No eres tú el que me dijo que la aventura con su sirvienta terminó y luego de unas semanas comprarle una casa que solo alguien de alto rango podría —su rostro se transforma—. Lo que aún no sé es cual pudo ser la excusa que le diste a tus padres al gastar todo ese dinero en una sola cosa.
—Esa casa es para mí —se justifica.
—Seguro, es por eso que duermes en casa de Damen en vez de la tuya, ¿No?
—Soy un buen príncipe que se preocupa por sus empleados —se encoge de hombros, ignorando el hecho de que yo sepa de las cosas que compra o hace.
—Curioso que sea a la misma empleada con la que te enredabas —paro de hacer lo que hago cuando siento que me empuja suavemente por el hombro cuando no sabe cómo contradecir lo que digo.
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Realeza Encantada #1
FantasiaMeghan toda su vida ha sido aventurera, maleducada y desubicada, hasta que tiene que dejar de serlo. **** La muerte de su padre la hizo viajar hasta el palacio del reino Elaetus con su madre, padrastro y hermanastro, a los qué, aun así, considera u...
