Extra 1: Bellezza

1.3K 60 5
                                        

Damián Vitale, 21 años.

Paso mi mano derecha por mi cabello lanzándolo hacia atrás y tomo la copa que Mike deja a mi lado. Hubo un tiempo donde me encantaba estar aquí, pero ahora todo es aburrido. Me gustaba como las malditas chicas estaban arrastrándose por mi polla, pero ahora solo puedo verlas de forma aburrida y desinteresada.

Y no, no tengo ningún problema con mi polla. La cabrona cada día despierta más dura que un maldito iceberg. Sin embargo, todo esto es aburrido.

— ¿Alguna vez te has aburrido de esto? —Inquiero a Leone, mi tío. Si, una jodida sorpresa y el cabron de mi padre jamás lo menciono. Fue mi madre quien nos lo dijo.

— ¿A qué te refieres?

—A todo —termino mi bebida y continúo— Me siento hastiado de todo. No me entretiene absolutamente nada y ni siquiera se me antoja que esa tetona de la izquierda que me folla con la mirada me chupe la polla, lo cual es inquietante. Quizá estoy volviéndome más maduro.

—Lo dudo mucho —Niega con la cabeza— Eres un niño mimado. Tu hastió solo lo demuestra, has tenido todo lo que siempre has querido sin ningún problema y estas en ahora mismo sin ver nada que te guste o llame la atención así que eso te aburre.

Por el rabillo de mi ojo veo a dos chicas entrar mientras Leone sigue expulsando lo mimado que soy. Giro completamente para verlo y abro mis ojos al ver cabello rubio más claro que el mío, un par de piernas de muerte y un rostro angelical.

Bueno... quizá a ella si me apetezca llevarla al baño y que chupe mi polla.

—Ni lo pienses —Leone me atrae de vuelta a su absurdo parloteo.

— ¿Sobre qué?

—Ella —señala a la rubia y al lado esta otra chica de cabello castaño que estoy seguro vi antes en algún otro lugar— es hija de uno de nuestros hombres. No es de muy alto nivel, de echo es muy bajo, pero sigue siendo parte de la organización. Si la tocas y se enteran te ira mal a ti, le ira mal a ella; sabes cómo es Matteo.

—Lo que no ve no le hace daño.

—Ni siquiera tu padre aprobaría esto —ruedo los ojos a la mención de mi maldito padre— ella es mitad rusa. Su padre se salvó de puro milagro de que Leo lo asesinara. No se los detalles, pero no te acerques a ella, Damián. Solo causaras problemas. Matteo...

—Matteo, no es mi padre y tú no le dirás nada —me pongo de pie— solo quiero saludarla. Seré tan inocente como un bebe. Lo juro, tío.

—Haz lo que quieras. Solo no digas que no te advertí —me da la espalda y se aleja.

Sonrió girándome hacia la hermosa chica y ella se encuentra con mi mirada. Sigo caminando sin perder la sonrisa hasta llegar a ella; mierda, esos ojos de ciervo son jodidamente hermosos.

Bueno, quizá no seré tan inofensivo como un bebe.

.

.

Por supuesto, las cosas no fueron de forma rápida como lo hubieran sido con cualquier otra chica fuera de la organización. No, no, no... Marena, hermoso nombre como ella, no me dejo siquiera que mi dedo meñique tocara aunque sea su brazo.

Por supuesto que no.

Y como estoy tan aburrido de la mayoría de mujeres accedí a que saliéramos a cenar. Si, llevare a cenar a Marena Bianchi. Si mi padre me viera estoy seguro que no dudaría en poner una bala en la frente de ella o en todo el caso castigarme a mí a pesar de no ser tan cruel conmigo como lo es con mis hermanos.

DemonioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora