Hasta la próxima vida, mi vida.
El amanecer llegó con un aire extraño, como si el mundo mismo supiera que algo estaba a punto de cambiar. Pero para Quackity y Luzu, era solo otro día más en su rutina de corazones rotos.
El sol apenas comenzaba a filtrarse por la ventana cuando el llanto de su hijo lo despertó. Quackity se frotó los ojos, sintiendo el mismo cansancio de siempre. Se levantó con esfuerzo y tomó al bebé en brazos, susurrándole suavemente para calmarlo.
Q- Está bien, aquí estoy...
El niño se acomodó contra su pecho, y Quackity sintió cómo su pequeño cuerpo se relajaba poco a poco. Acarició su cabecita con ternura, pero su mente estaba en otra parte.
Había pasado días intentando convencerse de que debía seguir adelante, pero cada vez que cerraba los ojos, veía a Luzu. Su risa, su voz, la forma en que lo miraba cuando creía que nadie más lo hacía.
Pero no podía permitir que esos pensamientos lo dominaran.
Suspiró y dejó a su hijo en la cuna. Después de asegurarse de que estaba bien, salió al patio. El aire de la mañana era fresco, y por un instante cerró los ojos, tratando de encontrar algo de paz.
No tenía idea de que esta sería la última vez que recordaría este dolor.
...
Luzu despertó con la misma sensación de vacío que lo había acompañado todos los días desde que Quackity se fue. Se quedó en la cama, mirando el techo, sin ganas de moverse.
Pero eventualmente, el peso de sus pensamientos lo obligó a levantarse.
Salió de la casa sin rumbo, como había hecho tantas veces antes. Sus pies lo llevaron por las mismas calles que solía recorrer con Quackity. Cada esquina, cada cafetería, cada banco en el parque le recordaban momentos que ahora se sentían lejanos.
Se detuvo frente a un escaparate y vio su propio reflejo.
Se veía cansado.
Se veía perdido.
Se veía como alguien que ya no sabía quién era sin la persona que amaba.
Suspiró y siguió caminando.
Al igual que Quackity, no tenía idea de que este sería el último día que cargaría con esos recuerdos.
Las sombras se mueven
Mientras Quackity y Luzu seguían con su día, el grupo de amigos observaba desde la distancia. Habían planeado todo con precisión, y ahora solo quedaba ejecutar el plan.
...
Quackity se encontraba en el sótano de aquella casa, estaba en el sótano. La habitación era fría y silenciosa, iluminada apenas por la luz tenue de una bombilla vieja que parpadeaba de vez en cuando. Estaba ahí porque necesitaba estar solo, porque el peso de los últimos días lo estaba ahogando y necesitaba respirar. Ahi guardaban algunos objetos de alto valor, el buscaba y ordenaba las cosas hasta que decidió salir de ahi.
Camino hacia la puerta que lo dirigía hacia arriba, pero noto que la puerta estaba cerrada con llave, alguien la había bloqueado.
El azabache entro un poco en pánico y empezó a forcejear la puerta para a ver si abria, pero no lo hacia.
Cada vez aumentaba mas la velocidad al jalar la puerta y cada vez aumentaba su pánico.
Q- No la jodas, pinche Rubius pendejo.- Exclamo.
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𝒪𝒿𝒶𝓁á || 𝓛𝓾𝓬𝓴𝓲𝓽𝔂
Fiksi PenggemarQuackity es un chico extranjero que por su mejor amigo Rubius fue a vivir en el mismo país que el. Quackity no tenía un buen autoestima y dependía de todo el mundo. Hasta que Luzu un amigo de todo el pueblo volvió de una misión al Pueblo de Karmalan...
