EXTRA 0.5 | El jacuzzi

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CONTEXTO: Este es un extra +18, cronológicamente ambientado en el día de la cita. Y, como es un extra, no es necesario leerlo, ya que no pasa nada importante, pues es sólo eso: un extrita spice🔥. No lo pongo como parte principal de la historia, porque sé que, a veces, demasiado spice satura, pero realmente quería escribir esto. Así que, si tienen ganas de leer más spicy entre Iván y Sienna, este es su extra 😉. Si no, no pasa nada, pasen al siguiente cap 💞.

Sienna

Terminé de abrocharme el sujetador y salí en dirección al jacuzzi con mi ropa interior como traje de baño. A la distancia, pude ver la espalda, ancha y musculada, de Iván.

Llegué hasta él con el estómago revuelto por el nerviosismo. Después de lo que compartimos, no podía mirarlo igual.

Quiero decir, todavía lo sentía dentro de mí.

Me metí al jacuzzi —evitando mirarlo— y me senté frente a él, dejando una buena cantidad de agua tibia entre nosotros. Los masajeadores me relajaron los músculos de la espalda y se me cerraron los ojos. Eché la cabeza hacia atrás y estaba a punto de quedarme dormida cuando el sonido del agua moviéndose me sacó de mi estado de relajación, solo para, unos segundos después, sentir a Iván sentado junto a mí. Mantener los ojos cerrados se transformó en todo un desafío, pero me obligué a no abrirlos.

Mirarlo a los ojos me costaba. En lo único que podía pensar era en lo bien que me había hecho sentir hace un rato atrás.

—Sé que estás despierta —su voz, ronca y sensual, rompió el silencio en el que nos habíamos sumido. A pesar de haber sido descubierta, seguí con mi penosa actuación—. ¿Hasta cuándo vas a fingir, Koroleva?

Su mano rozó mi brazo debajo del agua y tuve que tomar una fuerte respiración por la nariz. Su toque, a simple vista inocente, había enviado una rayo electrizante directamente a mi centro.

Su roce, que inicialmente no había sido más que superficial, se fue haciendo cada vez más firme a medida que avanzaba por mi cuerpo. Primero, por mi brazo. Luego, se movió hacia mi abdomen, deslizándose hasta llegar al borde de mis bragas. Tragué grueso, pero me mantuve con los ojos cerrados.

—Malenkaya dyavolitsa, no voy a tocarte de manera sexual a menos que tenga tu consentimiento verbal —gruñó, con los labios pegados a mi oreja—. Así que, o me dices que continúe, o esto llega hasta aquí.

Soltando un suspiro trémulo, finalmente abrí los ojos. Conecté mi mirada con la suya y, después de humedecerme los labios con la lengua, dije:

—Esto es lo que quiero. Quiero que me toques... en todas partes —mi voz sonó trémula y falta de aire, y es que no estaba acostumbrada a pedir lo que quería así. Jamás había sido tan explícita en la cama, y jamás me había importado menos.

Nunca antes había sentido esa necesidad de pedirle a alguien que me diera lo que quería.

Sus mirada se oscureció por el deseo, y su mano se apartó. Antes de que pudiera quejarme, Iván se levantó, se puso frente a mí y se arrodilló. Incluso así, la mitad de su cuerpo seguía fuera del jacuzzi y seguía siendo más alto que yo.

Sin poder contenerme, extendí una mano hacia su pecho y lo acaricié. Como no dijo nada, seguí deleitándome con sus músculos y su piel bronceada. Todo en ese hombre era asquerosamente atractivo y... lo tenía todo para mí.

—¿En qué momento vas al gimnasio? —pregunté, asombrada con lo firmes que tenía los hombros.

—A veces por las mañanas, a veces por las noches —se encogió de hombros—. Suelo hacer pesas, porque no soy muy fanático del cardio. —Se inclinó hacia mí, y en tono sugerente añadió—: Pero podría cambiar de opinión.

La Alianza #1 [BORRADOR]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora