15 | Discusiones

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Iván

Oír la puerta de Sienna cerrarse con un portazo, me hizo sonreír sutilmente.

A simple vista, parecía indiferente ante la reputación que me había ganado. No obstante, sus acciones hablaban por ella. De vez en cuando, desviaba la mirada al hablarme. Esos detalles jamás me pasaban inadvertidos. Y luego estaba el hecho de que había salido, prácticamente, huyendo de mí en cuanto llegamos a casa.

Mi sonrisa se expandió.

—Iré a ver a mi esposa, Katia. Ya hemos almorzado, así que no te preocupes por eso.

—Seguro, señor Sokolov.

Sin perder un minuto más, me dirigí escaleras arriba hasta que quedé frente a la habitación de Sienna.

«Pronto ella estará durmiendo conmigo», pensé.

Intentando ser respetuoso con mi esposa, golpeé suavemente su puerta.

—¿Quién? —preguntó desde adentro.

—Tu afectuoso marido —repliqué con sorna.

Escuché como dejaba salir un bufido mientras caminaba y, acto seguido, la puerta se abrió dejándome ver a una Sienna descalza y despeinada.

—¿Qué quieres? —espetó, con la voz un tanto ronca.

No pude negar que me divirtió su valentía.

—Ver a mi esposa.

—Te estás empezando a sentir demasiado cómodo con ese título, Iván.

Oír mi nombre salir de sus labios fue... diferente. Muy pocas personas me llamaban por mi nombre de pila. De hecho, podía contarlos con los dedos de las manos. Pero ninguno decía mi nombre como ella.

De los labios de Sienna, mi nombre sonaba correcto, como si todo este tiempo, las personas hubieran estado pronunciando mi nombre mal.

—¿Ah, sí? —dije, volviendo a la realidad.

Ella asintió con la cabeza.

—Ahora, ya me has visto, así que puedes volver a hacer lo que sea que tengas que hacer.

Giré mi cabeza para admirarla, divertido y pensativo a partes iguales.

¿Con quién me había casado?

A ratos, parecía que le daba igual quien fuese yo y me trataba como a un igual. Después, parecía recordar que soy el jodido pakhan de la Bratva y que debía huir de mí.

Y, todo eso, en menos de cuarenta y ocho horas.

—El sábado haremos nuestra primera aparición pública —le informé, recordando que ese fin de semana la familia Smirnov organizaría una fiesta en honor a la nueva línea de joyas que planeaban lanzar este octubre.

—¿En dónde?

Alcé una ceja.

—No alces la ceja así, tengo todo el derecho de saber en dónde haremos nuestra primera aparición —habló, enderezándose y poniéndose a la defensiva.

Vi el mismo fuego de antes relucir en su mirada y... mierda, era sexy como el infierno verla desafiándome.

—Los Smirnov harán una fiesta previa al lanzamiento de su nueva colección de joyas —comenté, aun sabiendo que Sienna no tenía ni la más puta idea sobre quién era dicha familia.

—Bien —asintió con la cabeza—. ¿Cómo debo ir vestida?

—Yo te enviaré un vestido.

—No necesito que me envíes cosas.

La Alianza #1 [BORRADOR]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora