Epílogo

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Iván

Es el cumpleaños de Sienna. Ya han pasado casi dos meses desde el incidente con Gabril, y mi esposa cada día se siente mejor. Lo noto.

Desde el incidente, nos juntamos todos los domingos a cenar junto a nuestros amigos cercanos y familia —idea de Sienna—. Cuando hablamos más a fondo sobre cómo quería llevar de ahora en adelante mi imperio —basado en el respeto y la confianza mutua—, propuso dichas cenas con el objetivo de conectar más entre nosotros y mejorar nuestro vínculo. Y aunque todavía me cueste admitirlo, siento que poco a poco su estrategia va funcionando. Al menos, ya no me molesta tanto la presencia de otras personas a nuestro alrededor.

De igual manera, lleva casi un mes yendo a terapia con la doctora Cho, cosa que la ha ayudado bastante. Aun así, hay ciertas noches en las que tiene pesadillas y se despierta sudorosa y jadeante. En esas noches, me dan ganas de desenterrar al imbécil asqueroso de Garbil sólo para volver a torturarlo, una y otra vez.

Vuelvo al presente cuando una llamada entrante hace que mi celular vibre en los pantalones de mi traje.

—¿Todo listo? —pregunta Alexei desde el otro lado de la línea.

—Casi. Diviértela un poco más.

—Ush, me vas a deber una grande, ¿lo sabes?

—Sí, sí, adiós, nos vemos luego.

Cuelgo la llamada y me concentro en arreglarme el cuello del traje y mi cabello. Luego, salgo de la habitación y prácticamente corro al jardín para cerciorarme de que todo está perfecto. Y lo está.

Las flores están en su lugar y la iluminación cálida le da un aire romántico a todo el lugar. Un camino de pétalos de rosa blancos adornan el camino hacia un quiosco blanco con tul de color rosa palo colgando de él, tal y como lo ordené. Ver todo eso tal y como lo imaginaba, hace que me relaje un poco.

Dado que aquel es el primer cumpleaños de Sienna que pasamos juntos, me propuse a mí mismo hacerlo lo más memorable posible para ella. Quiero que disfrute al máximo de su día y que no lo olvide jamás.

No voy a negarlo: a pesar de que todo está perfecto y bajo control, estoy nervioso y tengo las manos sudorosas.

Oigo la puerta de la entrada abrirse y sé que son los invitados y no Sienna, porque le pedí explícitamente a Alexei que me llamara antes de entrar. Así que cuando veo a Vladimir, Kirill, Dominic y Elena entrar, los saludo con la mejor cara de indiferencia que puedo hacer.

—Gracias a todos por venir —les digo.

Después de todas las cenas a las que hemos acudido juntos, ya me siento mucho más cómodo junto a ellos. No tanto como con Sienna, pero algo es algo.

—Tomen asiento en la mesa con sus nombres —añado.

—De acuerdo —asiente mi cuñada y va en busca de su mesa.

No sé cuánto tiempo pasa desde mi interacción con los chicos hasta que mi teléfono vuelve a vibrar con una llamada de Alexei. Lo que sí sé, es que siento el corazón latirme a mil kilómetros por hora. Sin necesidad de atender a la llamada, vuelvo a guardar el dispositivo en mi bolsillo y me voy hacia el quiosco, con cuidado de no pisar los pétalos. Para cuando llego y me acomodo en el centro de él, puedo ver cómo vuelve a abrirse la puerta de entrada de casa para dar paso a Alexei y, posteriormente, a Sienna, seguida de Pavel y Artem.

Todos visten de traje, menos mi hermosa esposa, que luce el vestido blanco con ciertos toques de encaje tono rosa palo que dejé sobre nuestra cama esta mañana antes de irme a "trabajar". Es más que evidente que no trabaje una mierda y que simplemente me dediqué a acordar los últimos detalles de toda su celebración.

La Alianza #1 [BORRADOR]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora