Sienna
Me pesaron los párpados cuando intenté abrir los ojos. Era como si llevase una década completa dormida, en vez de tan sólo un par de horas.
El olor seguía siendo rancio, el aire se sentía pesado y los cortes que me había hecho Rusbel me ardían muchísimo, pero al menos estaba viva.
Podía soportar mucho dolor, pero no la muerte. No ahora, cuando mi vida por fin estaba mejorando. No cuando había conocido el amor.
—Qué bueno que ya despertaste, bella durmiente —la voz de Rusbel llenó, nuevamente, la estancia.
Antes de que pudiera evitarlo, me recorrió un escalofrío.
—¿Ahora me tienes miedo? —rió—. Pensé que, debido a que te casaste con el cabecilla de la Bratva, serías un poco más fuerte. Menos cobarde. —Volvió a reír y me llené de ira. De impotencia.
—Sólo me dices esas cosas porque estoy atada. De no estarlo, te asesinaría antes de que pudieras parpadear siquiera.
Se le borró la sonrisa y me miró con desprecio.
—¿Debo recordarte que tuviste la oportunidad de hacerlo en la carretera, pero no lo hiciste? —Suspiró pesadamente mientras avanzaba hacia mí. A pesar del miedo que me invadió, me esforcé por mantenerme firme. No me mostraría débil ante él nunca más.
Motivada por mi fugaz valentía, repliqué:
—No te maté porque tenías ayuda. De no ser por tu perro guardián te habría despellejado ahí mismo.
En un movimiento rápido, Rusbel sacó nuevamente una navaja de la parte trasera de su cinturón y me la apoyó en la garganta.
—Eres una zorra muy malhablada, ¿te lo habían dicho?
—Tú eres un gran pedazo de mierda, ¿te lo habían dicho?
Antes de que pudiera pensarlo mejor, le escupí en la cara. Debido a nuestra cercanía, pude ver cómo se deformaba su cara, pasando de la incredulidad al asco y, posteriormente, al odio.
—Juro que te cortaré la garganta, perra italia...
—No lo creo, Rusbel —interrumpió otra voz.
Ésta me resultó levemente familiar, como si la hubiera oído antes, pero sin prestarle demasiada atención.
—¡Jefe! —exclamó el eslovaco, separándose de mí como el cobarde que era—. Llegó temprano.
—No llegué nada —espetó su jefe, acercándose a nosotros. Finalmente, dejé de mirar a Rusbel y lo miré a él.
En cuanto mis ojos se posaron en él, su jefe, mi corazón se detuvo y sentí como si un millón de emociones explotaran en mi interior. Nadie más y nadie menos que Gabril, el jefe de seguridad de Iván, yacía ahí, mirándome con sorna.
—Tu cara es todo un poema ahora mismo —se burló—. Te sorprendí, ¿verdad?
Siguió avanzando hacia mí y, sin que tuviera que decir una sola palabra, Rusbel salió de la habitación cerrando la puerta tras él.
Para cuando Gabril quedó a tan sólo unos centímetros de mí, ya tenía un millar de preguntas dando vueltas en mi cerebro.
¿Por qué?
¿Desde cuándo?
¿Quién era Gabril realmente?
—No tienes ni idea de cuánto tiempo llevo esperando esto, Sienna. Cuántos años han pasado desde que, para mí, Iván no es más que un pedazo de infierno viviente. Alguien que no merece vivir bien luego de todo lo que ha hecho. —Acercó a su cara a la mía y añadió—: Teníamos todo un plan antes de que tú entraras a la ecuación, pero no voy a negarlo: nos facilitaste todo el trabajo robándote su corazón. —Su aliento cálido y asqueroso chocaba contra mi rostro al hablar y regresaron mis náuseas—. Previamente planeábamos deshacernos de su hermano, ya que era su familiar más directo, antes de asesinarlo a él, a Iván. Pero sí que es verdad que él nunca sintió mucho afecto por su hermano. Ni una cuarta parte de lo que siente por ti. Así que, desde que tú apareciste, todo nos resultó mucho más sencillo y placentero.
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La Alianza #1 [BORRADOR]
Romantika🗡️Luego de que los eslovacos molestaran tanto a la Bratva como a la Cosa Nostra, el Capo dei capi le propone a Iván Sokolov, el pakhan más joven que ha tenido la mafia rusa, una alianza. 🗡️Y ahí es donde entra Sienna, una joven italiana que siempr...
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