Sienna
La semana siguiente se me pasó volando.
Artem se unió a Pavel y a mí el mismo día de mi conversación con Iván, y fue tan simpático como el día en el que nos conocimos. Aunque a Pavel no le agradaba mucho, por lo que pude percibir, Artem y yo conectamos enseguida.
No vi mucho a Iván, ya que se iba a su oficina temprano en la mañana y regresaba pasada la medianoche. Aun así, siempre se pasaba por mi habitación a darme ya fuera un beso de buenos días o buenas noches.
La enamoradiza en mi interior se derretía cada vez que me besaba con suavidad los labios o la sien.
Yo, por mi parte, me concentré en acompañar a Elena y ayudarla a mudarse. Me contó que la conversación que tuvo con nuestros padres no fue la mejor, pero que era obvio que no iría de otra forma. No voy a mentirme a mí misma tampoco, mi hermana no se veía mucho mejor que el otro día en el que la fui a ver. Sin embargo, el día de la mudanza me sonrió un poco, cosa que ya era un avance.
Me encontraba acostada viendo una película romántica de los dos mil con Artem a mi lado —quien resultó pasarse mucho más por el forro eso de no mezclar las relaciones interpersonales con el trabajo que Pavel— cuando mi celular vibró con una notificación.
Al leer de quién era la notificación se me iluminó el rostro incontrolablemente.
Iván: Tendremos nuestra primera cita mañana a las 19:00.
Rápidamente, tecleé una respuesta.
Yo: Me alegro de que por fin me haya hecho un hueco en su agenda, señor Sokolov.
—¿Y esa cara de enamorada? —preguntó Artem con una sonrisa socarrona, sacándome de mi burbuja.
—¿Cara de qué? Yo no tengo cara de nada —fingí demencia e intenté golpearlo con la primera almohada que pude agarrar, pero bloqueó mi ataque con facilidad y se echó a reír—. No puedo creer que mi seguridad esté en tus manos —bufé.
—Oye —se enserió—. Podré ser tan guapo y atractivo como el mismísimo Evan Peters, pero también soy extremadamente bueno en lo que hago —me señaló—. Así que agradece que acepté cuidar de tu obstinado trasero.
—Si Iván te lo ordenó, no es como que hubieras tenido opción —señalé divertida.
—No, pero podría haber respondido mal a su encuesta y no me hubiera dado el trabajo —se encogió de hombros.
—¿Qué encuesta? —pregunté, pausando la película mientras me sentaba con la espalda apoyada en el respaldo de la cama.
Artem me imitó antes de responder:
—No puedo decirte exactamente qué me preguntó, pero sí puedo decirte que se aseguró fervientemente de que ni siquiera se me pasaría por la cabeza sobrepasarme contigo.
Estreché mi mirada hacia él.
—¿Sobrepasarte conmigo...?
—Me dejó bien en claro lo que me pasaría si me atrevía a tocar lo que es suyo —finiquitó—. Ahora, volviendo a ese mensaje que te tiene sonriendo como si fueras una quinceañera, ¿quién es?
Miré a Artem con desconfianza, mientras que él me miró como si la curiosidad lo estuviera carcomiendo entero.
—Eres un guardaespaldas muy raro —negué con la cabeza mientras le tendía mi móvil—. Pareces más mi amigo.
—Puedo ser ambas cosas —me guiñó un ojo y luego se concentró en el mensaje.
Cuando su dedo se deslizó por la pantalla, salté hacia él intentando quitarle el celular. No obstante, el maldito era rápido y logró seguir husmeando en nuestro chat.
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La Alianza #1 [BORRADOR]
Romance🗡️Luego de que los eslovacos molestaran tanto a la Bratva como a la Cosa Nostra, el Capo dei capi le propone a Iván Sokolov, el pakhan más joven que ha tenido la mafia rusa, una alianza. 🗡️Y ahí es donde entra Sienna, una joven italiana que siempr...
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