Capitulo 25 2/2

24 1 2
                                        

Miércoles 15 de octubre a las 10:30 p

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Miércoles 15 de octubre a las 10:30 p.m. hotel des Deux Iles en Saint Louis
Antes del incendio de Notre Dame

Hilary Kennedy tuvo una vida algo difícil, sus padres siempre dieron lo mejor de sí para ella y su hermana, quien todavía cursaba la preparatoria. Eran una familia que descendía de inmigrantes africanos.

Ellos eran humildes, protectores y siempre velaban por el bienestar de la familia, en algunos sectores de Estados Unidos el racismo ante estas personas es demasiado común, el desprecio junto con las bajas oportunidades económicas que les dan se visualizan día a día. Prometen un país de ensueño, pero la verdad estaba disfrazada de viles mentiras.

Los padres de Hilary habían sufrido grandes pérdidas por culpa de las fuerzas federales, muchos de sus tíos, tías, hasta sus abuelos, fueron asesinados por militares y policías, su madre estaba traumatizada por las muertes repentinas. Su mamá no quería saber nada de que cuando Hilary saliera de la escuela, fuera policía, o se inscribiera en el ejército, para ellos la justicia blanca estaba en contra de sus derechos, pensaban proteger a su hija hasta el fin de sus vidas.

Pero la afroamericana no pensaba igual que sus padres, ella estaba convencida que podría hacer un cambio, deseaba ayudar a otros iguales a su familia, vulnerables y discriminados. Quería proteger a los hombres y mujeres de tez oscura.

Por eso ingresó a la escuela de policía a escondidas de sus progenitores, la única que sabía su verdad era su hermana menor.

Hilary nunca les comentó que se enfrentaba con pandillas peligrosas en los bajos barrios, tampoco que una vez casi termina muerta por meterse con la mafia mexicana, ni mucho menos sabían de su vida como agente de la Agencia Central Internacional. Y lo prefería así. Ellos creían que su hija estudió Comunicación y Negocios Internacionales, esto le dio un buen empleo en una empresa que la llevaba a viajar por todo el mundo.

A la teniente le dolía mentirles, pero era necesario ocultar su identidad, vivía una doble vida todos los días.

Cuando conoció a Christian Kennedy, su vida se iluminó en ciertos momentos, amaba demasiado a ese hombre, aceptando sus defectos. Nadie entendía porque lo amaba sin medir las consecuencias, no veían a través de sus ojos al hombre detallista, atento e indefenso. El abogado Kennedy le había contado en la primera cita sobre sus adicciones a las apuestas, le juró que quería mejorar, por ella, quería dejar esa mala vida atrás para construir un futuro a su lado.
Juntos se prometieron apoyarse uno al otro, ayudar en sus luchas, ser el soporte que necesitaban, Hilary estaba convencida que su esposo iba a lograr salir de esos juegos.

Hasta que en un último juego de azar, Christian lo perdió todo, le quedó debiendo un montón de dinero a un capo peligroso. Intentó hacer trampa en muchos juegos para recuperar el dinero, pero no fue suficiente, estaba tan desesperado, que recurrió a lastimar a un chico de 18 años en una carrera de autos ilegal. Hilary estuvo histérica, le temblaba el cuerpo cada vez que recordaba cómo conoció a ese cruel hombre italiano.
Sus días comenzaron a ser una pesadilla en ese momento.

BASILDonde viven las historias. Descúbrelo ahora