La agencia central internacional (ACI) tiene el deber de proteger y cuidar a la humanidad de las amenazas terroristas como peligrosas. Olivia Brown es la jefa de departamento de preparacion y defensa Nacional, es la mejor agente en los últimos tiem...
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Los días pasaban como las páginas de un libro movidas por la urgencia del lector para saber qué pasará al final con el protagonista. El cálido ambiente del verano fue sustituido por el frío templado del otoño, la humedad se sentía por todas partes gracias a las lloviznas espontáneas, los árboles comenzaban a perder las hojas, era una simple burla que el calendario se moviera sin aviso arrancando los meses sin piedad. Todos sentían el paso del tiempo apresurado, incluso quienes no vivían en la monotonía de lo que se consideraba normal, la prueba estaba en los involucrados en una misión exhausta buscando al mismo hombre pero por diferentes motivos.
Los Santorini no prestaban atención, ni mucho menos le daban importancia a que los días pasan con tal velocidad, para ellos vivir era suficiente para considerarlo un calvario. Integrar esa familia no resultaba fácil, se necesitaba ambición, sed de poder y fortaleza para soportar los obstáculos, ningún miembro tenía permitido mostrar debilidad ante otros.
La mayoría de los herederos llegaban hasta el nivel de parlamentado, lo que les daba el poder de la voz para definir el destino de la humanidad y hacer juicios necesarios en contra de quienes contaminaban el mundo. Por ellos pasaba el gran “tiku mevot”, el cual consistía hacer un congreso formal una vez al año donde sortean, entre muchos, 5 nombres de los hombres o mujeres más malvados de la humanidad, echando a la suerte el destino de muerte para hacerlos pagar por sus pecados otorgando equilibrio entre el bien y el mal.
Era extraño que alguno de los parlamentos estuviera pensado para tomar el puesto de Jefe de la familia. Se oía por los pasillos, que los Conjugados consideraban inferiores, seres que no tenían la talla para liderar y hacerse responsable de la enorme carga que significaba poner orden en el mundo.
A pesar de estos comentarios, algunos estaban convencidos de demostrar por qué portaban el apellido Santorini. Y la escena que se llevaba a cabo en la gran sala de la mansión principal era un ejemplo de lo que estaban dispuestos a hacer por obtener la gloria.
- ¡¡RESPONDEME LO QUE TE PREGUNTE!! – vociferó histérica la mujer mayor, fue rápida al agarrar por las mejillas a la chica a quien tenía sometida por dos de sus soldados en cada brazo, clavó sus uñas largas en la piel ajena con tanta rabia que cada parte de sus músculos temblaban.
– Te lo vuelvo a repetir – habló despacio cerca del rostro de la joven - ¡¿EN DONDE ESTÁ FRANCESCO?!
- ¡¡QUE NO LO SE!! – gritó en llanto la chica que estaba siendo maltratada.
- ¡MIENTEES! - protestó la mujer abofeteando a su interlocutora sin medir su fuerza.
El golpe resonó por las paredes llenando el silencio que inundaba en la sala, los hombres que sujetaban a la menor por ambos brazos apretaron los labios en un gesto neutro, tenían órdenes de contener a la chica si luchaba por huir, también les dieron permiso de ejercer su fuerza si resultaba necesario. Una marca rojiza se formó en la piel blanquecina de la pobre muchacha, un hilillo de sangre comenzó a escurrir de la nariz, suerte que los dos hombres la agarraron firme al sentir que se desmayaba.