capitulo 23

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Miércoles 15 de octubre a las 11:00 p

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Miércoles 15 de octubre a las 11:00 p.m.

Albinen es una comuna suiza del cantón de Valais, situada en el distrito de Leuk. Era conocida por ser un pueblo deshabitado en el territorio Suizo, por años quienes asumían como alcaldes se esforzaban por luchar a favor de la existencia y el futuro de Albinen, una pintoresca aldea montañosa situada en el Valle del Ródano, a una altitud considerable sobre el nivel del mar.

Todo lo que rodeaba a la aldea era cuerpo verde, árboles, arbustos, bosques. Cuando se viajaba en carretera se veía un lago que adornaba más belleza al paisaje natural, no había turista que no frenara su tiempo para fotografiar las veces en que el sol danzaba sobre el cuerpo de agua, las aves graznando contentas y las plantas brillando en un intenso verde.

- ¿Sabías que en Albinen pagan 51 mil dólares a los extranjeros para vivir 10 años aquí? - comentó Diana abstraída en su gps, mirando los portales de noticias que aparecían en el buscador.

- ¿Te pagan por vivir aquí? - Laura iba al volante, tenía la vista al frente, así que solo le dedicó una mirada incrédula.

La respuesta de su novia fue solo una afirmación con su garganta. Ese mismo día se encargaron de tomar todas las cosas necesarias y subir al auto asignado para ellas, no supieron si fue suerte al no encontrar al agente Beckham en ninguna parte, tampoco a Hasani, no esperaron a que alguien apareciera para interrogarlas.

Laura Bloom admitía que era débil cuando se trataba de su prometida, siempre lo había sido, desde que se conocieron en el distrito de los Santorini. La psiquiatra tenía ideales, principios que la mantenían con vida, pero cuando en el panorama se asomaba Diana todos esos valores se iban por la cañería y terminaban haciendo alguna estupidez.

Ambas poseían una costumbre natural en su relación, Bloom manejaba y su futura esposa se encargaba de guiarlas al camino correcto, ellas disfrutaban los momentos en que la intimidad las abrazaba. El viaje duró aproximadamente 3 horas, cuando salieron de la isla Saint Louis una fina llovizna las bendijo en su largo camino, pasar la frontera francesa hacia la suiza les llevó un breve tiempo, debieron presentar los documentos legales a los militares que custodiaban los pasos, dijeron como excusa que deseaban ver aquella comuna por la curiosidad de sus noticias.

Una vil mentira que no convenció al soldado que analizó sus pasaportes, cuando el jefe mayor les permitió irse a ambas, aquel joven militar tomó el comunicador para cambiar las coordenadas.

- Sagen Sie dem Chef, dass die Ärzte bereits hier sind - (Díganle al rey que las doctoras ya están aquí) - murmuró en voz baja el joven sosteniendo el comunicador contra su boca.

Después de ese momento, la carretera estuvo tranquila, el aire fresco del invierno llegando contrastaba con los pensamientos tétricos que Laura iba teniendo. No había minuto en que no se lamentara todo lo que ocurrió, si tan solo hubiese sabido cómo reaccionar ante su descubrimiento, si no se hubiera dejado llevar por la fascinación de estudiar una mente como la de Fran. Esa historia sería distinta.

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