- ¿Estas bien Bill?.- Le pregunte bajando a su altura.
-Estas sangrando Eva.- Su voz fue un poco cortante e incluso se podía palpar un toque de miedo, sin embargo limpio bajo mi nariz la sangre que salia.
-Bill, soy yo, no se que paso ni como fue que pude hacer eso, simplemente salio, sentí que simplemente debía hacerlo al verte ahí, eres el padre del amor de mi vida, el abuelo de mis hijos y el mejor suegro de la historia, no podríamos perderte Billy, no por ellos.- Trate de sincerarme para que el me entendiera porque por dentro estaba muerta de miedo.
En sus ojos pude ver que llego a comprenderme, supongo que lo sabio no lo dejaba ni en los momentos de mucha tensión, realmente estaba muerta de miedo, no sabia lo que era capaz ni como podría perjudicar a mi entorno, mucho menos a mis hijos. Sentía que dentro de mi albergaba un monstruo mayor a lo que podría imaginarme, si fui capaz de matar a un vampiro que son prácticamente indestructibles e inmortales, ¿de que más seria capaz?.
-Recuerda Eva, un vampiro se destruye completamente cuando es consumido por el fuego, apresúrate.- Fue su única respuesta antes de darse vuelta y tocar suavemente la puerta para entrar.
Sinceramente su reacción y su respuesta me dolió más de lo que pensaba, sin embargo logre entenderlo en cierto punto, ¿Con quien convivio durante tanto tiempo?, ¿Quien era el monstruo del que su hijo se enamoro?, ni yo, el propio monstruo tenia las respuestas.
Con un suspiro, saque el encendedor que guardaba en mi bolsillo y me encamine hacia el cuerpo desmembrado, mismo cuerpo que yo había desarmado. Al acercar el fuego al cuerpo este se encendió como que si estuviera regado de gasolina, mirando el alto fuego que estaba consumiendo todo el cuerpo, sentí los bellos de mi nuca erizarse y ese lado que salio en la lucha con la vampiresa volvió.
Dándome vuelta bruscamente fui lanzada contra un árbol. La luz del sol se filtraba a través de las hojas, dibujando patrones dorados sobre mi piel. La respiración se me cortó por el impacto, pero no había tiempo para debilidad.
Un joven vampiro de piel morena me esperaba, con la arrogancia propia de los recién convertidos. Sus ojos rojos me observaron con hambre, pero también con temor. Él había sido testigo de cómo había acabado con la otra vampira, el olor a su cuerpo quemándose aún impregnaba el aire. El recuerdo lo perseguía, y el miedo lo atenazaba, aunque intentaba ocultarlo tras una sonrisa temblorosa.
-¿Vienes a matarme, humana? -su voz era suave, cargada de desafío.
Me planté firme, sintiendo la energía vibrar en mis músculos. No necesitaba armas. Mi propio cuerpo era mi mejor herramienta.
-Vengo a darte una elección.
El vampiro titubeó, la arrogancia desvaneciéndose brevemente. Se lanzó hacia mí con la velocidad de los de su especie, pero estaba preparada. Esquivé el ataque con agilidad, golpeándolo con mi codo en las costillas. El sonido seco de huesos quebrándose resonó en la noche. Él se tambaleó, sorprendido por mi fuerza.
El combate fue feroz, una danza de sombras y movimiento. Mis puños y piernas eran rápidos, precisos. Cada golpe que daba era calculado, cada esquive anticipado. Lo arrojé al suelo con una llave que lo dejó jadeando.
La batalla se prolongó hasta que lo acorralé contra la pared de ladrillos. Mi mano se cerró alrededor de su cuello, la fuerza contenida en mis dedos apenas rozando su piel oscura.
-Hazlo -susurró él, jadeante-. Termina con esto.
Mis ojos se fijaron en los suyos color rojo. Fue entonces cuando noté lo joven que era, apenas un adolescente. No debía tener más de quince años. Su expresión se quebró por un instante, revelando una mezcla de miedo y desesperación. No era como los otros. Aún no había aprendido a matar, apenas sabía lo que era esa nueva vida. Lo habían convertido contra su voluntad, lanzándolo a un destino que no había elegido.
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Diamante
RomanceEva Torris era el nuevo cotilleo en el pequeño pueblo de Forks, una latina de complexión pequeña llena de vida que iluminaba el triste y desolado pueblo, siempre se le veía con una sonrisa en su rostro, y observabas fácilmente cómo sus ojos brilla...
