I wanna be defined by the things that I love
Not the things I hate
Not the things that I'm afraid of, I'm afraid of
Not the things that haunt me in the middle of the night, I
I just think that
You are what you love.
Fue un dibujante escondiendo su casi peor obra; una hoja repleta de trazos que no podían ser uniformes y encontrar armonía en su coexistencia. Eran simples rayas y curvas hechas con una fuerza desmedida, empleadas por una muñeca temblorosa que se arqueaba presa del movimiento de su mano sosteniendo el bolígrafo con una firmeza lastímera.
—En cualquier caso, sería caminar por un camino que yo mismo pavimenté. No podría calcular cuanto peso tendría en mí cuando evalúe cómo están saliendo las cosas. —Lo distante en su mirada que ya ni siquiera enfocaba el edredón, lo etéreo de su tacto que ya no sentía la textura con la que jugaban sus dedos, y las líneas fuertes y curvas que se formaron en su cien, quedaron olvidadas por un momento. El espacio se resumió a su voz saliendo como un eco de su garganta, rebotando en el lugar sin rumbo porque ya ni siquiera parecían estar las paredes. — Y no quiero cansarte con algo como eso.
Imaginar una lejanía hacía más que romperle el corazón. No estaba bien, pero podía verse a sí mismo de una forma en la que probablemente nada más en el mundo podría provocar. En este momento, no tenía valor para mirarlo a los ojos y pensar en que ese color tan suyo podría dejar de tener brillos iluminándolos cuando lo mirase.
Estando envuelto por sus pensamientos, de repente y para su sorpresa, sintió la suavidad idéntica a la de un paño de seda, vibrando en amarillo para cuando se aplastaba en sus mejillas. Eran esas manos gentiles deslizándose y tocándolo como si quisiera descifrar si la sensación era similar a la de apretar un bollo de masa, con sus lados interiores alzándolo para llamar su atención, levantando su mirada. Haciéndolo encontrar las líneas diminutas que estaban alrededor de sus ojos, exudando la dulzura de un <te entiendo> con huellas de calor que le indicaron que era acogido estando ahí.
—Tranquilo. —. Susurró. Joel no pudo darse cuenta del desliz de una mano, hasta que la sintió rozando su cuello, en un recorrido sorprendentemente tibio que no se detuvo hasta poder envolverlas en su cabello, apretando mientras los iris de sus ojos se movían contemplando todo su rostro. Imitó su acción, perdido, bebiendo su expresión. Existían cosas más allá de la calma que le quería hacer sentir. En cada sorbo había un sentimiento descubierto; amor, dolor, comprensión, tristeza, insuficiencia, anhelo por la capacidad de hacer más.
Elevó las esquinas de sus labios, formándose una pequeña sonrisa que no dejó vislumbrar que lo había leído tan fácilmente, tampoco la tristeza que le causó. Miró como abría los suyos, pensando en qué le diría porque en ese instante no tenía idea de nada.
—Podrá ser lo que creaste, pero imaginar un posible sería nadar en suposiciones. Sería perderte en lugar de elegir un camino, ¿Eso tendría sentido? ¿Te da la oportunidad de salir del pozo de la decepción o te daría una pala para que cavaras más profundo?—. Sus ojos, ahora serios exploraron las mismas facciones que, con anterioridad, había estado admirando detenidamente. Escarbando por un tinte de recato entre el lago de agonía en el que se sumergía. — Un camino equivocado es uno aprendido, uno que te guiará a que descubras otro y te indicará que no tienes que volver a pasar por ahí. Es tu decisión y habrá algunas que duelan menos, pero no una que te dará más brillo que otra. Eso lo tienes tú en tu interior, es parte de ti y sólo tienes que conocerte para saber como podrías lograr que salga. Ninguna situación te hará sentir como si fueses el rey del universo, pero también es un logro enorme. Sea cual sea, la vivirás.
Escuchó cada palabra, optando por guardar silencio al no saber cómo contestar. Hizo que su corazón se apretara porque Erick realmente quería cuidarlo y darle esperanza cuando estaba a punto de perderla, pero quizás no veía sus ojos cubiertos con la tela transparente de sus lágrimas. O lo hacía, pero no se daba cuenta de que, en parte, también eran por el arrastre de sus propias emociones. Era imposible restarse culpabilidad, porque le dolía tanto darse cuenta de que quizás inconscientemente también le estaba haciendo mal.
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Incorrecto. | Joerick |
FanfictionNo, los hermanos no se deben amar como yo te amo. •[ Aviso sumamente importante: los primeros capítulos contienen varias -y algunas graves- faltas de ortografía, además de, alrededor de, los primeros quince o veinte tener bastante diálogo, sin mucha...
