.49.

187 18 3
                                        

|primera persona.
rain mirren.

Gran Bretaña.

pensar en todo lo que había pasado me hacía cuestionar realmente mi existencia, que, había sido permitida. alguien me había permitido nacer.

eso no es muy... alentador, sinceramente.

las noches, las muchas noches que pasé sola, cada segundo, cada minuto pensando si lando volvería, si me extrañaría o si realmente había sido solo una excusa para irse, me mataban por dentro.

no digo que menosprecie la presencia que tuvo charles todas estas semanas, seguro no fue fácil porque yo para nada quería moverme. pero, no era él con quien yo quería estar. y eso él lo sabía, obvio.

pensar en que, marc nos maltrataba, me carcomía, saber que mamá la pasaba mal, que nos engañó tantas veces, que ni porque yo era la hija de su esposa, ni porque yo era su sobrina, por nada me quiso un poco.

así que, ahora, después de horas de haber pensado todo, había decidido algo, yo era tan ingenua al pensar que él me querría, ¿tan fácil de manipular soy? si no me dejo de lando, ¿por qué de él sí? eso me enojó, así que, ya basta.

voy a hacer las cosas bien, y esto no incluye a lando.

lando.

carajo, lo extrañaba. a cada momento, al final, para mí siempre sería lando, después de todo, él fue el único que pudo liberarme de la prisión familiar.

observarlo dormir no era una actividad activa, pero era interesante ver cómo su pecho subía y bajaba por debajo de la manta que lo cubría, ver cómo sus labios hacían un puchero en cada exhalación, tan sólo deseé besarlos.

un ruido detrás de él se escuchó y levanté la mirada guiando mis ojos a charles, quién parecía despertar, pasé saliva y llevé la taza en mi mano a mis labios.

pero claro que no había nada en esa taza, el café aún no estaba.

—hey...— murmuró con un ojo abierto y el otro cerrado.— ¿despierta de nuevo?

tan sólo alcé las cejas cuando se dió la vuelta con un suspiro.

luego de que lando me dejara, ocurrieron dos cosas que charles había entendido.

o me daba por dormir todo el día, o no dormía nada.
antes, las razones eran por la ansiedad de no saber cuándo volvería, cuánto no estaría, y si lo volvería a ver.

pero ahora...

lando... quiero tenerte, pero no quiero. mi vida está revuelta, sólo piensa en el caos que sería si sucede algo más, si te vuelves a ir, no me encontrarás nunca más. es una promesa.

—rain...— oí mi voz en un eco y parpadeé.

—¿eh?— balbuceé.

—apesta a café.— volvió a decir charles.

ca ra jo

corrí a la cocina tomando la jarra en mis manos e ignoré lo caliente que estaba, esto había dejado de hacerme daño desde hace tiempo.

escuché varios bostezos y un par de groserías, entre ellos se llevaban bien pero se caían mal, estoy segura.

—¿quién va a querer café?— hablé alto.

escuché un "yo", por lo menos tres veces así que serví tres tazas más. aún así, quedaba café restante para los que no.

—puta madre, muévete pierre —oí decir y me reí.

silence: háblame | lnHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora