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quizá en otro momento, los chicos lo hubieran entendido.

quizá alguno de ellos, por lo menos.

la madre de rain lloraba, charles se encontraba preocupado y alexandra lo acompañaba sintiendo una ligera preocupación también porque, por supuesto, charles le había hablado de rain.

—¿qué haré?— se preguntaba su madre.

abordaban el avión apenas de camino a italia.

charles no avisó a nadie más, después de aquella llamada en la que la chica les hizo saber que en efecto era rain a quien habían encontrado, el corazón de ellos se detuvo.

no podían perderla, no esta vez.

por otro lado, lando se sentía nervioso ajeno al tema, no tenía comunicación con charles desde hace semanas pero, aún así, hoy se sentía nervioso. ¿por qué? sus manos sudaban frío, su cabeza dolía ligeramente y parecía tener ansiedad.

tenía dos opciones, o las latas de monster que se metía a diario comenzaban a pasar factura, o algo estaba pasando, o realmente solo estaba desesperado y paranoico.

aún así, tomó el celular y marcó.

diga— dijeron.

—charles— saludó él.—, me está entrando algo extraño, ¿has sabido tú algo de rain? es que, no sé, tengo ese sentimiento de que algo sucede, ni siquiera sé si es sobre ella.

hubo silencio del otro lado de la línea.

de hecho... —lando pausó su respiración.

¿de hecho? ¿o sea que sí sabía algo?

—¿de hecho, qué?— se enderezó en el sillón

ahora mismo estoy yendo de camino a verla con su madre y alex.— respondió su amigo.

—mándame la ubicación.— exigió.

no, lando.— se negó rotundamente.

realmente, nadie tenía idea del estado de lando, ni mental ni físico. charles sabía bien que lando haría cualquier cosa y viajaría largas distancias si eso significaba ver a rain, porque sabía perfectamente que si alguien la necesitaba como el aire para respirar, era él.

—charles...— le dijo en una súplica.— necesitas decirme, necesito verla, quiero abrazarla, aunque ella me odie. 

te aseguro que ella no te odia.— le dijo su amigo.

charles moría por dentro con cada palabra que se obligaba a decir a su amigo, pero más lo destruía que lando le pidiera verla, imaginó cómo sería si lo trae solo para que vean que sí es ella quien se ahogó.

se ahogó. su niña se ahogó. ¿qué se supone que haría ahora?

—charles, carajo, —se tapó los ojos lando mientras hablaba.— ¿tienes idea de cómo me he sentido sin una puta señal de ella? me mata, te juro que sí, ya ni siquiera he gastado dinero, la he buscado, y no la he podido encontrar ni con el maldito mejor detective. y me dices que tú vas a verla ahora mismo ¿y te niegas a decirme dónde? ¿por qué? la necesito, hay que hacerle saber que ella no está sola...

lando estaba enloqueciendo.

lando, te daré noticias más tarde, ¿de acuerdo?— charles exhaló.— tengo que colgar, el avión despegará pronto.

—¿el avión?— reiteró lando.— ¿por qué avión? ¿está en otro país?

—te escribiré más tarde, lando.

silence: háblame | lnHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora