46

27 18 0
                                        

Lunes, 01 de Octubre del 2006;
11:17 am.

Maisie Lee

Familiar.

Esa voz era... familiar.

Mía y yo quedamos paralizadas, ya que la voz había sonado más cerca de lo que hubiera imaginado.
Las dos nos volteamos para poder saber de su portadora.

Era Kim.

La doctora Parker nos miraba con las cejas arqueadas y con una expresión confusa.
Mía soltó un suspiro y le ofreció una sonrisa avergonzada, mientras yo solo pude tragar saliva por haber sido atrapada antes de poder acercarme siquiera a la puerta. —¡Hola, doctora Parker!— saluda mi amiga de forma nerviosa y animada.

La disimilación no era lo nuestro más grande fuerte.

No dudó en acercarse a nosotras con calma y cruzando los brazos, en espera de una explicación. —¿Podría saber... qué hacen aquí chicas?— la doctora levantando una ceja al formular la pregunta.

Me pase la lengua por los labios, Mía solo lograba abrir y cerrar la boca varias veces en un pequeño intento desesperado de contestar la pregunta que nos hizo la doctora, quien permaneció cruzada de brazos, mientras esperaba en silencio y con paciencia una respuesta convincente, por alguna de nuestras bocas.

¡Qué hacemos!

Mía tragó saliva y soltó un pequeño suspiro, luego sonrió con más nervios, para luego reír incómodamente.
En cuanto a mí, la garganta se me estaba creando un pequeño nudo sofocante, por la tensión que sentía acumulándose en mi cuerpo. —Que... queríamos...ammm... lo qué pasa es que... solo era... y....— no logra manejar la situación, ella estaba en blanco, lo sé. Nunca logra formar ninguna frase cuando está con un estado de impacto.

Esta era una de ellas, por lo que sin pensarlo, dije lo primero que se me vino a la mente. —Que-Queríamos...— captó la atención de la doctora Kim, por lo que aclaró la garganta para asegurarme que lo dijera con firme seguridad. —Queríamos darle algún dulce a Charlie— respondí.

—Ah— soltó Mía a lo que yo inmediatamente aclaró la voz una vez más para que me siguiera la corriente. —Oh... si, claro.

Mía no conoce a Charlie, suerte la mía que me siguió el rollo.

Kim parpadea un par de veces a tal impulsiva respuesta. —¿Querían darle un dulce a Charlie?— repitió —¿El pequeño con neumonía del segundo piso?— Mi boca no hizo ningún esfuerzo en decir que si, por lo que mi cabeza le dio la respuesta asintiendo, digamos que, asentí repetidas veces a la pregunta que me hizo la doctora.

La presión era demasiada.
Sentía que ya no podía retroceder ahora y debía seguir jugando aquella inocente mentira.

Lo siento por meterte en esto Charlie.

La doctora Parker siguió observándonos con curiosidad. Mía se llevó una mano en la nuca para darle un pequeño masaje en esta, mientras que yo solo intentaba controlar la tensión en mi cuerpo, pero cada segundo que pasaba me sentía más nerviosa.

Kim suelta un suspiro cansada, rindiéndose a la idea de explorar más de lo que hacíamos. —Vale, entiendo su intención, pero Maisie debes alistarte y Mía un chico hace rato pregunto por ti en recepción. Será mejor que se apuren y dejen el dulce para más tarde— con la mano se toca la frente con las yemas de los dedos.

Agotada era la definición que le daría a la condición de salud en Kim.
Pero su estado fue saliendo de lo que más me capturó, cuando procesó las indicaciones que reveló. —¿Yo? ¿Alistarme?

—¡Agh! Cierto.— Regañándose a sí misma, se aproxima en donde estoy. —Yo tenía que informarte. Lo siento.— Kim saca de su bata un folleto blanco con azul y me lo entrega, a lo que yo le di un ojo al título.

"Aprendamos juntos: Visita practica y educativa"

¿Pero qué era esto?

Iba a preguntarlo, pero Kim se me había adelantado. —Una universidad no tan lejos de aquí pidió una visita a nuestro hospital, para las siguientes ocho horas, exclusivamente solo para los estudiantes de la carrera médica. Se les dividirá a los pacientes según su nivel de semestre y cada cuatro horas se cambiarán de pacientes.— Explica algo inquieta.

Era la primera vez que oía algo como esto, ¿Una visita médica? ¿Para estudiantes universitarios? ¿No me podía haber enterado antes?

Me di cuenta de que Mía tenía la misma expresión de estupefacción que yo.
La única que se veía bastante ocupada y a la vez intranquila era la doctora Parker.

Necesita urgente un descanso.

Mía y yo seguíamos mirándonos cada vez más confundidas e intrigadas con la situación. —Mía, ya te avisé que alguien llamo por ti en recepción. No lo hagas esperar mucho.— insiste viendo que Mía no reaccionaba ante el llamado de aquel chico.

No había duda que ese chico era Mike.

Las palabras de la doctora hicieron que mi amiga despertara de su letargo y se incorporó rápidamente. —Lo siento, ya... ya voy— apurada, me entrego una sonrisa que significaba "luego me explicarás todo".

Se despidió de nosotras con un pequeño saludo de mano y para desaparecer en uno de los lados del largo pasillo, dirigiéndose hacia la sala de estar y después hacia recepción.
Ahora quedaba solo la tensión entre la doctora Parker y yo.

Al menos dio por terminado el tema del por qué estaba en la puerta de la cafetería.
—Bueno, te acompaño a tu habitación Maisie, para de paso cuando lleguemos, explicarte un poco esta temática.
Asiento y sigo los pasos de la doctora Parker, quien se encargaba de guiar el rumbo hasta mi habitación.

Los pasillos eran tan largos, fríos y en silencio.
Esto era asombroso, estudiantes en el hospital.
Nunca a pasado. Me ponía un tanto ansiosa. Significaba que iba a convivir con dos extraños casi o de mi misma edad en todo el día, que estudiarían mi historial clínico.

Pasábamos de largo por varios cuartos, mientras que yo solo mantenía mi mirada hacia el frente y mi cuerpo con rigidez.
—Maisie, querida, no debes tensarte tanto, tómalo como una nueva experiencia— aconseja, pero ese mensaje que intentaba calmarme, solo me hizo sentir una advertencia.

Cuando un adulto quiere calmarte, varias veces es por que algo te oculta.

O en mi experiencia.

—Tú lo estás— doy la contra a sus palabras.

La doctora se detiene unos momentos, con la mano sosteniendo la puerta de una habitación antes de abrirla. Su gesto pasó de ser relajado a uno abrumador.

—Maisie, es solo un grupo de médicos estudiantes que vienen por una visita práctica en un hospital que nunca han pisado, el hecho es que Holly y yo estuvimos de aquí para haya es normal que llevemos con ello la inquietud— responde mientras abre la puerta y hace señas para que pase yo.

Me quedo callada, sin saber cómo responder ante su explicación, pero sé que no me convence del todo que solo fueran médicos estudiantes.
Sin dudarlo mucho, crucé por el umbral de la puerta al cuarto.

Pero, me congelé en ese instante al verlo en mi habitación. —¿Maisie?

My SunflowerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora