Treinta y cinco.

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Lo estaba haciendo.

Por fin, lo estaba haciendo.

Jungkook se mordió el labio inferior mientras tomaba el documento que debía firmar para quedar oficialmente inscrito en la universidad. El papel crujió entre sus dedos; no solo sentía nervios, también era emoción.

Firmó.

Al soltar el lapicero, notó el ligero temblor en su mano. Se recargó en el respaldo de la silla, exhalando despacio, como si acabara de cruzar su propia línea invisible. Miró a Minjae a su lado y le sonrió, luego al director de la institución, con los ojos brillándole.

— Oficialmente estás inscrito, Jungkook. Bienvenido. —dijo el alfa frente a él, levantándose para estrecharle la mano.

Jungkook se puso de pie de inmediato y correspondió al saludo, sujetando su carpeta contra su pecho como si fuera algo valioso, y lo era, era algo solo suyo. Minjae retiró la silla con cuidado para que pudiera pasar y Jungkook le agradeció con una sonrisa.

— Estoy muy emocionado... ya quiero venir —confesó, conteniéndose las ganas de brincar en su lugar.

El director lo observó con una sonrisa genuina.

— Pronto, Jungkook. Los cursos de iniciación comenzarán en unos días. Me alegra mucho que hayas elegido nuestra universidad; verás que no te decepcionará.

— Muchas gracias —respondió Jungkook—. Minjae me habló mucho de esta escuela y... no dudé ni un segundo en venir.

— Gracias por eso, Minjae —añadió el director.

Minjae se encogió de hombros, restándole importancia.

— No es nada, director. Fue decisión de Kook. Revisó varias universidades y al final se animó por esta.

— Me honra que nos hayas considerado entre tantas opciones —dijo el director, volviendo a Jungkook.

Jungkook asintió, con una sonrisa. Volvió a estrechar su mano y, tras despedirse, salió de la oficina con Minjae.

Era oficial.

Y esta vez... había sido su elección.

Una vez estuvieron fuera, Jungkook se lanzó a abrazar a Minjae sin pensarlo. Minjae le devolvió el abrazo, algo torpe sin saber muy bien dónde colocar las manos.

— Estoy tan feliz, Minjae. ¡Por fin! ¡Voy a estudiar! —dijo al separarse, con una sonrisa que no le cabía en el rostro.

— A mí también me alegra mucho, Kook. Lástima que no tengamos los mismos horarios ni estemos en el mismo salón —respondió mientras comenzaban a caminar por los pasillos casi vacíos.

La mayoría de los estudiantes estaban en clases. Pronto habría cambio de horario o alguna hora libre; Minjae, de hecho, no entraría hasta más tarde. Por eso había aprovechado para acompañar a Jungkook durante el trámite de preinscripción.

Desde que regresaron del viaje, lo primero que Jungkook había hecho fue rebuscar entre sus cosas para encontrar todos sus documentos. Anotó los requisitos con cuidado, sacó cada copia necesaria en la impresora de la oficina de Taehyung y las guardó en una carpeta que escondió entre las cajas de su joyería.

No había pasado ni una semana cuando decidió que ya era hora.

Esa mañana, después de despedir a Taehyung cuando salió rumbo al trabajo, se arregló con calma y le pidió al chofer que lo llevara.

Minjae lo esperó en la entrada de la universidad y lo guió hasta la oficina del director, que por suerte se encontraba disponible.

Ahora, Minjae le daba un breve recorrido por las instalaciones mientras sostenía la carpeta de Jungkook bajo el brazo.

housewife. tkHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora