El jardín estaba tranquilo a esa hora de la tarde, con el sol bajando despacio y pintando el césped de un dorado suave. Jungkook estaba recostado en una de las bancas junto a la piscina, con el teléfono entre las manos, repasando mentalmente las frases que madame Choi le había hecho repetir en francés esa mañana.
Al mismo tiempo, no dejaba de pensar en si debía marcar o no a Taehyung. Ya casi estaba por regresar, ¿Se molestaría si le llamara ahora? ¿O quizá le gustaría? Sus dedos jugaban nerviosos con la funda de su celular y su labio inferior estaba atrapado entre sus dientes.
Fue entonces cuando una sombra se proyectó sobre él.
— Buenas tardes —dijo una voz joven, un poco insegura pero amable.
Jungkook alzó la mirada y se encontró con un alfa de su edad, o quizá un par de años mayor. El chico tenía el uniforme de trabajo un poco arrugado, con las mangas arremangadas hasta los codos, y en el rostro esa mezcla de timidez y curiosidad genuina.
— Ah... bu-buenas tardes —respondió Jungkook de inmediato, acomodándose en el asiento, sorprendido porque rara vez alguien se le acercaba así.
El alfa sonrió con ligereza, inclinándose apenas como si quisiera mostrar respeto.
— Soy Minjae, vine a ayudar a mi abuelo en el jardín... —explicó, señalando de reojo al hombre mayor que estaba más lejos, ocupado con unas macetas—. No pude evitar verte y bueno... pensé que debía saludar.
Jungkook parpadeó, un poco nervioso. No estaba acostumbrado a hablar con alfas de su edad. Desde que se casó, todo lo que conocía eran reuniones llenas de hombres mayores, serios y formales, parte del círculo de Taehyung. Por eso, tener a un alfa joven frente a él, hablándole directamente, lo hacía sentirse extraño, casi nervioso, como si no supiera bien cómo responder
Sintió cómo se le encendían las mejillas al darse cuenta de que el chico lo miraba con un interés transparente, no irrespetuoso, pero sí encantado de ver a un omega tan bonito en un lugar como ese.
— Ah... mucho gusto, soy... Jungkook —dijo bajito, jugando con el celular como si necesitara un amuleto.
— Jungkook —repitió Minjae, probando el nombre con suavidad antes de sonreír de nuevo—. Es un nombre bonito.
Jungkook tragó saliva, bajando la mirada. No estaba seguro de cómo seguir la conversación, y se sintió extrañamente torpe, como si tuviera dieciséis otra vez. No sabía si contarle quién era exactamente, ni si el alfa tendría idea de que él no era solo "otro omega joven", sino el mismísimo esposo del señor Kim.
— ¿Siempre vienes aquí? —preguntó Minjae, intentando sonar casual mientras se pasaba la mano por la nuca.
— E-eh... sí, más o menos... —balbuceó Jungkook, inseguro sobre qué tanto podía decir.
El alfa asintió, observando el jardín.
— Debe ser bonito... tener tanta tranquilidad. Yo vivo en un departamento chiquito en la ciudad, casi no hay árboles.
Jungkook se animó a sonreír un poco, la timidez cediendo apenas.
— Supongo que es tranquilo, sí. A veces demasiado —rió bajito, apretando el celular contra su muslo.
Hubo un silencio breve, no incómodo, sino expectante. Minjae lo miraba como quien descubre algo inesperado, con esa chispa genuina de un joven alfa frente a un omega bonito que además parecía amable.
— Es raro ver a alguien de mi edad aquí —comentó el alfa, rascándose la ceja con torpeza—. Pensé que estaría rodeado solo de adultos.
Jungkook se tensó apenas, sus dedos jugueteando con la funda del celular. Sabía exactamente por qué se sentía raro: porque tenía razón.
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housewife. tk
FanfictionJungkook, un joven omega criado en una familia que valora las antiguas tradiciones, ha sido preparado toda su vida para ser el compañero ideal de un alfa. Su destino está sellado: convertirse en un esposo sumiso, ejemplar y dedicado, capaz de asegur...
