Después de esa pelea, ambos actuaron como si nada hubiera ocurrido.
No porque no doliera, sino porque ambos sabían disimular bien. Claro, había pequeños dejos de incomodidad como silencios que duraban un segundo más de lo necesario y miradas que se esquivaban. Pero aun así, al final del día terminaban durmiendo juntos y abrazados, aferrándose al cuerpo del otro como si con ese contacto bastara para mantener todo en su lugar.
Habían pasado al menos tres días desde entonces y Taehyung seguía lidiando con los síntomas del precelo. Intentó controlarlos con más supresores de lo habitual; porque no quería hostigar a Jungkook antes siquiera de entrar oficialmente en celo, y mucho menos después de haberse dicho cosas que aún pesaban en el silencio. No se sentía correcto.
Mientras tanto, Jungkook se encargaba de preparar la habitación con dedicación. Dejó a la vista los supresores de Taehyung, analgésicos y relajantes para omega, vitaminas, cremas y parches fríos, sabiendo que la fiebre sería intensa. Cambió las sábanas por unas más suaves, acomodó toallas limpias, almohadas extra y ropa cómoda para ambos, aun cuando sabía que, llegado el momento, la ropa sería lo que menos usarían.
Cansado y un poco aburrido de pasar tanto tiempo dentro del clóset, ordenando ropa y acomodando con cuidado las corbatas de Taehyung, Jungkook guardó las últimas prendas y salió de ahí estirando los brazos. Se quitó la camisa que llevaba puesta y la dejó sobre la cama, para luego ponerse otra limpia. Después volvió a acercarse al colchón, donde ya se acumulaban varias prendas suyas, impregnadas de su aroma.
Quería que Taehyung estuviera tranquilo. Que, en esos días, nunca le faltara su olor. Que al cerrar los ojos o removerse entre las sábanas, Jungkook estuviera ahí de alguna forma.
Suspiró al mirar toda su ropa extendida sobre la cama que compartían. El rubor le subió a las mejillas sin más. Las había guardado desde hacía apenas unos días, pero era la primera vez que las acomodaba así, ocupando el espacio de ambos.
Todo estaba pensado y listo.
Esta sería la primera vez que pasaría un celo con él. La primera vez que estaría con un alfa en celo, y aunque Taehyung siempre había sido cuidadoso con él, un celo era otra cosa. Jungkook lo sabía por los libros, y por las historias de otros omegas. Y quería estar listo.
La habitación ya no parecía la misma. Jungkook había cambiado las sábanas por las más suaves que encontró. Sobre la mesita de noche había alineado todo con cuidado: supresores de emergencia para Taehyung por si necesitaba bajar la intensidad, analgésicos y relajantes para omega, vitaminas para recuperar energía, cremas calmantes para las mordidas, parches fríos para la fiebre, y botellas de agua.
También había dejado libros por si el celular le parecía molesto, una caja de chocolates que sabía que Taehyung amaría y hasta una manta extra por si Taehyung quería cubrirse en algún momento.
Pero lo más importante, lo que le había tomado más tiempo y le había hecho sonrojar hasta las orejas, era el nido.
Jungkook nunca había hecho uno antes pero su instinto omega se había despertado con fuerza estos días, desde su pecho, algo le decía que necesitaba crear un espacio seguro para él y su alfa. Para su Taehyung.
Había juntado todas las prendas con su aroma más fuerte: camisetas que había usado los últimos días, su sudadera favorita que Taehyung le había prestado y que todavía olía a él, corbatas, calcetines, hasta la bata que había usado después de la última ronda de sexo antes de la pelea. Todo eso lo había guardado en una caja especial desde hacía unos días, dejándolas impregnarse bien.
Y ahora las había sacado y acomodado con todo el cariño del mundo en el centro del colchón.
No era un nido perfecto, pero era sincero. Formó un círculo mullido con las prendas más suaves, poniendo las que más olían a ambos en el centro, como un corazón. Agregó almohadas suyas, una manta ligera que Taehyung usaba para taparse cuando leía en la cama, y al final la camisa que llevaba puesta la dejó caer justo en el medio.
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housewife. tk
FanfictieJungkook, un joven omega criado en una familia que valora las antiguas tradiciones, ha sido preparado toda su vida para ser el compañero ideal de un alfa. Su destino está sellado: convertirse en un esposo sumiso, ejemplar y dedicado, capaz de asegur...
