Habían pasado exactamente cinco días, cuatro horas y un número indeterminado de minutos desde que Victoria, la personificación de la perfección sin esfuerzo, me abrió la puerta del departamento de Christopher llevando puesta una de sus camisas. Cinco días desde que mi dignidad decidió hacer las maletas y mudarse a un estado donde el concepto de "Slora" no existiera.
No volví a buscarlo. No envié mensajes de texto que luego borraría con arrepentimiento. No revisé su Instagram. Mentira, lo revisé tres veces al día, pero solo para asegurarme de que el mundo seguía girando y que yo seguía siendo una masoquista de primera categoría.
Había aprendido a encapsular el dolor. Lo metí en una cajita de metal imaginaria, le puse siete candados y la enterré en el rincón más oscuro de mi pecho, justo al lado de mis expectativas sobre el final de Game of Thrones. La rutina se convirtió en mi religión. Despertar, café negro cargado para simular que tenía energía, trabajar hasta que los números en mi pantalla empezaran a bailar, dormir. Repetir. Si mantenía el cerebro ocupado, el corazón no tenía espacio para hacer preguntas incómodas.
Ese miércoles, Boston decidió que el otoño ya no era suficiente y nos regaló un anticipo de invierno ártico. Una niebla espesa y gris envolvía el campo de entrenamiento de los Linces, haciendo que todo pareciera el escenario de una película de terror de bajo presupuesto.
—Liv, si no te mueves, nos vamos a quedar congeladas aquí fuera y tendrán que esculpirnos para el próximo contenido de redes sociales —se quejó Jenna, frotándose los brazos sobre su chaqueta del equipo.
—Ya voy, Jenna. Solo estoy asegurándome de que el estabilizador no decida suicidarse con este frío —respondí, aunque mis dedos estaban tan entumecidos que apenas sentía el metal de la cámara.
Bajamos a los vestidores. Necesitábamos material de "detrás de escena" para una colaboración con una marca de suplementos y contenido "orgánico" para las fans que vivían por ver a veintidós hombres sudorosos en alta definición.
Entrar en el vestidor de los Linces es siempre un asalto a los sentidos. Es una mezcla embriagadora de desodorante barato, spray para el cabello, césped recién cortado y esa humedad persistente que solo los atletas profesionales pueden generar. Había toallas tiradas por todas partes, música de Drake retumbando en los altavoces y risas masculinas que rebotaban en las paredes de azulejos como pelotas de squash.
Me concentré en mi equipo. Ajusté el lente con una precisión casi quirúrgica, tratando de bloquear el hecho de que a menos de cinco metros de distancia, Christopher Slora estaba sentado frente a su casillero. Podía sentir el calor de su presencia, un tirón constante en mi campo visual que me rogaba que lo mirara. Pero no lo hice. Mantuve la vista fija en el monitor de la cámara mientras Jenna verificaba el micrófono en su tablet.
Fingía normalidad. Era una actriz digna de un Oscar, aunque por dentro mis dedos temblaban tanto que temía que el trípode se cayera.
Entonces, el aire en la habitación cambió. Neil, uno de los linieros ofensivos que tenía la delicadeza de un rinoceronte en una cristalería, soltó la pregunta que detuvo mi mundo.
—Hey, Chris —gritó Neil desde el otro lado del banco, mientras se subía las calcetas—. ¿Así que volviste con Victoria?
El silencio que siguió fue breve, pero para mí duró una eternidad. Fue como si alguien hubiera bajado el volumen de la música de golpe. Patrick soltó una carcajada ronca, dándole un golpe amistoso en el hombro a Chris.
—La vimos en el palco el otro día, amigo. Se veía... cercana. Muy cercana. Casi como en los viejos tiempos, ¿eh?
Sentí el golpe directamente en el estómago. Fue físico, visceral, como si un defensor de trescientas libras me hubiera embestido a ciegas. El aire se me escapó de los pulmones en un suspiro silencioso. Me agaché rápidamente, fingiendo que necesitaba ajustar una de las patas del trípode, cualquier cosa para que nadie viera cómo mi rostro perdía todo rastro de color.
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LA FORMA EN QUE TE AMO
Novela JuvenilOlivia es una recien egresada de la universidad de Chicago, su sueño siempre ha sido trabajar como publicista para las mejores marcas del mundo. Le ofrecen la oportunidad de trabajar con uno de los equipos mas importantes de la NFL. Sin dudarlo, el...
