Capítulo 17.- Mágicos momentos

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Una semanas después

—Haré ese viaje, todo está arreglado, no hay marcha atrás. Solo deja de insistir y apóyame, hazlo. Dime, hijo quiero que te vaya bien, diviértete, sé feliz. Si me quieres...

—¡Porque te quiero te lo digo! —gritó.

Su hermana se apresuró a abrazar a su madre para tranquilizarla y él sin saber qué hacer se sentó pasándose las manos por sus dorados rizos. Tal vez no estaba haciendo bien, de seguro todo demostraba cuan egoísta era, pero "Los egoístas viven más tiempo ¿Por qué no serlo en esto?".

Tomó las llaves de su auto que posaban sobre la pequeña mesa de madera y comenzó a irse. Su mamá dijo algo más pero no lo escuchó. Afuera sintió la helada brisa de chicago y respiró profundo. Solo sentía la imperiosa necesidad de estar lejos solo con Elisa. Puede ser que fuera una de las más comunes estrategias para alejar a su novia de su ex novio, estaba seguro de que no lo estaba haciendo con buenas intenciones, pero no podía parar, tal vez el tiempo le diera el perdón.

***

Jessica estaba emocionada de que Chace la hubiera dejado organizar la fiesta de despedida. Le dio su tarjeta de crédito ilimitada, advirtiéndole que gastara solo en lo necesario. De inmediato corrió a llamar a Scarlett, juntas tenían muchas compras que hacer. En la noche se divertirían como nunca y todo sería gracias a la genial Jessica Mester.

—La tarea que tienes es muy grande —indicaba Scarlett. Caminaban por los pasillos de aquel inmenso supermercado. Jessica iba empujando el carrito y Scarlett leyendo la caja de unos macarrones con queso—. Se supone que Elisa era la encargada de darle diversión al grupo. Tal vez esto sea...

—Una prueba de Chace —dijo con algo de temor—. Quiere saber si puedo ser divertida. —Scarlett asintió. —Pero si me está evaluando es porque está pensando en mí como una posible compañera. —Un brillo inundó sus ojos.

—¿Cómo va todo? ¿Por qué no has usado lo que te di?

—Me dio cosita. Creo que todo va bien, al menos ya hablamos, el otro día se rió cuando para no morirme del aburrimiento comencé a dar volteretas en la casa y me caí. También creo que no le gustó verme en la casa jugando video juegos con Isaac.

—¿Qué hacías con él?

—Me lo encontré trotando, comenzó a hablar conmigo me acompañó a la casa, le di agua, luego una fruta y pasamos toda la tarde conversando, escuchando música, tenemos casi los mismos gustos. Él es genial —reía como niña traviesa—, que malo que esté en la quiebra.

—¿Te lo dijo? —se atoró con su saliva— Digo ¡En serio!

—Sí. También me dijo que Chace le está pagando para que me enamore de él y lo deje. —Scarlett palideció. —Lo cual es un plan de lo más ridículo ya que nunca antepondría el amor al dinero. Ah por cierto también me dijo que una chica pelirroja de grandes y bellos senos lo contactó. —Scarlett del susto retrocedió hasta golpear el estante detrás de ella, logrando que una docena de bolsas de papas fritas cayeran sobre ella. —¿Conoces a alguien así? —Scarlett negó. —Vaya, yo creí que eras tú. En fin Scarlett no pienso reclamarte ni hacerte un lío, pero me debes una y por eso no le dirás a Chace que yo sé todo. Isaac y yo hicimos el trato de fingir que estamos muy enamorados, no sabes todo lo que pensamos hacer para darle una cucharada de su propia medicina a Chace.

—Creí que querías enamorar a Chace.

—Nada mejor que los celos para enamorar a un hombre. Los hombres desean la mujer de otro. Además pienso usar lo que me diste y matar dos pájaros de un tiro. Sabes que no puedes decir nada.

Viviendo con tu VenenoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora