Le parecía haber salido de un sueño, todo era una bruma en sus ojos. Los flashes lo habían lastimado tanto que luces por doquier conformaban su visión. La música lo ensordecía, se sentía perdido, desequilibrado y justo allá a unos metros de él, estaba ella. Siempre tan perfecta y provocativa, lo miraba con recelo, pero no dejaba de sostener la mano de aquel hombre que ahora odiaba.
—¡Hey! ¡Chico! Tenemos que hablar —brincó cuando Jessica hundió sus dedos en el abdomen de él, con el propósito de llamar su atención —. No me mires así, esta vez fuiste tú, no yo.
No quería escucharla, no quería verla, pensaba voltearse y decirle que se fuera al demonio, pero justo Tiffany entraba a la pista de baile con su tan celebrado nuevo novio. Quería restregarle en la cara, lo feliz que estaba. “Dos pueden jugar ese juego” pensó con ira.
—Bailemos —tomó la mano de Jessica y comenzó a jalarla.
—¡Qué!—pensaba en tener una conversación para resolver términos, un baile no serviría para ello.
—¡Dije que bailemos! ¿O no sabes hacerlo?
—¿Qué no sé hacerlo? Mira y aprende.
Tal vez el gran defecto de Jessica era querer ganar siempre. Podía hacer las cosas más extraordinarias, ridículas o asquerosas, si alguien la retaba. No admitía que alguien le dijera que no era buena para algo, así que ella misma se adentró en la pista, conseguiría el lugar más predilecto, justo el centro, porque ahí debía estar.
Sonaba una canción de Justin Timberlake, “¿Quién baila una canción de este tipo?”. Tanto tiempo en la selva la habían convertido en una chica que bailaba mucha música étnica “El meneo es el mismo en todos lados, Jessica”.
De inmediato se puso de espaldas a Chace y comenzó a menear su trasero, siempre estuvo orgullosa de el, decía que no era muy grande, pero tampoco muy pequeño, era perfecto para su cuerpo. Comenzó a bajar y subir, restregándose todo lo que podía. Chace por un momento se quedó tieso, no era precisamente la clase de baile a la que se refería, tal vez era demasiado pervertido. Miró a su alrededor y Tiffany los miraba celosa, así que comenzó a imitar e incluso bailar más sucio que Jessica.
—¡Vamos nalguita de bebé! ¡Muévete! —Jessica se ponía frente a él, lo tomaba fuerte del saco e incluso direccionaba el rostro de Chace a sus senos.
Chace seguía como dormido, pero vio el baile de Tiffany y Stefan, era claro que no se dejaría ganar. Acercó a Jessica aún más, si es que eso era posible, y con sus manos comenzó a recorrer toda la silueta de ella. Bajando sus manos de sus senos, hasta sus piernas. Ella hundía sus manos en su cabello castaño y lo agitaba de un lado a otro, lo despeinaba a él y continuaba meneando su cuerpo. Tal parecía que estaban haciendo otra cosa y los flashes no se hicieron esperar.
—¡Esa zorra no me ganará! —Jessica veía de reojo a Tiffany y ella había adoptado una posición mucho más indecorosa —¡Bésame!
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Viviendo con tu Veneno
General Fiction¿Qué es más doloroso que envenenarse? Vivir con un veneno que te mata cada noche y revive cada día. Para Chace estos supuestos tres años de tranquilidad han sido todo un tormento. El trabajo, una novia y un futuro matrimonio, no han servido de antíd...
