Capitulo 51: Entre la culpa y el silencio"

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Narra Mew

--El eco de la puerta cerrándose fue más fuerte que cualquier grito. A cada paso que daba alejándome del departamento de Gulf, sentía como si mi alma se quedara atrapada allá adentro, rota entre sus manos. No había nada peor que ver sus ojos llenos de decepción... de dolor. Y saber que yo lo provoqué.

--Subí al auto sin saber siquiera a dónde quería ir. Solo manejé. El tráfico nocturno de Bangkok se sentía lejano, como si el mundo siguiera su curso mientras yo estaba suspendido en un limbo de culpa.

--Cuando llegué a casa, el silencio me recibió. Por un momento creí que estaba sola, que Puifai ya dormía. Pero apenas cerré la puerta, escuché su voz desde la sala.

Puifai: -¡Amor! -dijo con tono alegre, acercándose con una bata de seda color vino. Su cabello caía sobre sus hombros y llevaba ese perfume caro que solía volverme loco... en otro tiempo.

--Yo estaba agotado. Vacío. Mi corazón aún dolía por Gulf, por nuestra pelea, por todo lo que le dije.

--Puifai me abrazó por detrás, dejando que su bata se abriera un poco. Sus manos recorrieron mi pecho.

Puifai: -Te estaba esperando... pensé que podíamos... -su voz fue un susurro insinuante.

--Me tensé. Mi cuerpo no respondió. No quería eso. No quería sentir nada que no fuera Gulf.

Mew:-No, Puifai... -me solté suavemente-. Hoy no estoy de humor... estoy cansado.

--Se quedó quieta unos segundos. Luego se apartó y me miró con frialdad.

Puifai:-¿Cansado? -repitió, cruzándose de brazos-. Siempre estás cansado. Siempre tienes excusas.

--Suspiré, pasando una mano por mi rostro.

Mew:-Solo... no puedo hoy.

Puifai: -¡Claro que no puedes! -levantó la voz-. ¿Sabes cuántas semanas llevamos así? ¡Ni siquiera me tocas, Mew! Soy tu esposa... ¡tengo necesidades!

Mew:-Puifai, por favor... no quiero discutir.

Puifai:-¡Pues yo sí quiero! -me gritó, con lágrimas de furia en los ojos-. Ya me cansé de fingir que no pasa nada. ¡Dime la verdad! ¿Tienes a otra, verdad?

--Sentí un golpe en el pecho. Era como si sus palabras arrancaran de raíz mi secreto.

Mew:-...No digas eso.

Puifai:-¡Claro que lo digo! -dio un paso hacia mí-. Un hombre no deja de desear a su esposa de la nada. ¡Algo pasa! ¿Quién es, Mew? ¿Quién es la que te tiene así?

--La miré sin poder responder. Mi silencio fue peor que cualquier palabra.

Puifai:-¡Lo sabía! -exclamó, golpeando el respaldo del sofá-. ¡Eres un descarado!

Mew:-No es lo que piensas...

Puifai:-¡No me mientas! -su voz quebró-. Todo este tiempo me he sentido sola en mi propio matrimonio y tú... tú ni siquiera eres capaz de mirarme a los ojos.

Mew:-Ya basta, Puifai... -dije, cansado, llevándome las manos a la cara.

Puifai:-¡No me digas que basta! -gritó-. Si no quieres estar conmigo, ¡vete con tu otra mujer!

--Guardé silencio. No podía decirle que la otra "mujer" era un hombre. Que la otra persona era quien acababa de destrozar mi corazón, y que yo mismo lo provoqué.

Puifai:-¿Sabes qué? -dijo con frialdad-. Duerme en la sala. No quiero verte en mi cama.

--Asentí sin discutir. No tenía fuerzas para pelear más.

--Tomé una almohada, me acomodé en el sofá y la escuché cerrar de golpe la puerta de la habitación. Y aunque por dentro debería haberme sentido humillado, por primera vez me dio igual. Porque en mi cabeza solo había un nombre: Gulf.

--Y el recuerdo de sus ojos, rotos por mi culpa.

---

Al día siguiente

--Me desperté con el cuerpo adolorido por el sofá y la mente hecha un caos. El sol apenas entraba por la ventana. Me levanté en silencio, me preparé un café amargo y me quedé mirando la taza como si el vapor pudiera darme respuestas.

--En el baño, el agua fría me golpeó la piel y traté de borrar con ella la culpa. Me vestí con ropa formal, agarré mis cosas y salí sin despedirme. No quería ver a Puifai. No quería ver a nadie.

Pero el destino es cruel.

--En la oficina, Bright me estaba esperando. Su sonrisa habitual se borró en cuanto me vio.

Bright:-¿Qué te pasó? -preguntó frunciendo el ceño-. Pareces un muerto viviente.

--Me senté en mi escritorio y encendí la computadora.

Mew:-Nada... solo... no dormí bien.

Bright -No me vengas con eso. Te conozco, Mew. Algo pasó.

--Suspiré. No podía más. Tenía que decirlo o explotaría.

Mew:-Peleé con Gulf... y... creo que lo lastimé mucho.

--Bright se cruzó de brazos.

Bright:-¿Qué hiciste ahora?

Mew:-Le conté lo de Tul. Lo de la entrevista... que fue en su departamento. Y que él me coqueteó.

Bright:-¡Ay, Mew! -Bright se llevó una mano a la frente-. ¿Y cómo reaccionó?

Mew:-Se enojó. Y... yo... le dije cosas horribles. Que él también aceptó ser el amante.

--Bright me miró como si quisiera ahorcarme.

Bright:-¡¿Tú le dijiste eso?!

Mew:-Sí... -bajé la cabeza-. Y lo peor es que es verdad. Pero se lo dije con rabia... y lo lastimé.

Bright:-¡Pues claro que lo lastimaste! -exclamó -. Ese chico lo ha dado todo por ti, Mew. ¡Todo! Y tú vas y le echas en cara lo único que lo debe estar matando por dentro todos los días.

--Me quedé en silencio. Sus palabras eran dagas, pero merecidas.

Bright:-Tienes que arreglar esto -dijo, más serio-. Porque si lo pierdes... no sé si vas a soportarlo.

--Y ahí estaba. La verdad que me golpeó como un tren: no podía perderlo.

--Porque, aunque mi vida parecía una telenovela llena de gritos y puertas que se cerraban, mi corazón solo latía por Gulf.


Nos vemos en la otra actualización ❤️

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