Narra Mew
--El amanecer entraba tibio por las cortinas, pero yo seguía sintiendo el mismo frío que me había acompañado toda la noche. Dormir en el sofá se estaba volviendo una rutina... una rutina dolorosa.
Desde la pelea con Gulf, el silencio se había instalado en mi vida como un huésped permanente. Y aunque intentaba convencerme de que necesitaba espacio para pensar, lo cierto es que lo único que necesitaba era a él.
---Abrí los ojos lentamente, con el cuello adolorido y la mente hecha un caos. El celular seguía sobre la mesa, con la pantalla vacía. Ni un mensaje suyo. Nada.
"Ya van tres días", pensé, deslizando el dedo por la pantalla apagada, como si con eso pudiera forzarlo a escribirme.
--Desde la cocina se escuchaban los ruidos de los utensilios. Puifai, como siempre, ya estaba despierta. Su perfume llenaba el aire, dulce y pesado... irónicamente igual que su forma de estar presente: envolvente, inevitable.
Puifai: -Otra vez dormiste ahí -dijo sin mirarme, mientras revolvía algo en la sartén. Su tono era cortante, pero no sorprendido. Ya se había acostumbrado a encontrarme en el sofá.
Mew:-Sí -respondí con voz baja, frotándome los ojos-. No quería molestarte.
Puifai-Molestarme -repitió con sarcasmo, dejando la cuchara sobre la encimera-. ¿Desde cuándo compartir cama con tu esposa es molestarte, Mew?
--Suspiré. No quería discutir. No otra vez.
Mew:-No dormí bien, eso es todo. El sofá me ayuda a pensar.
Puifai:-¿A pensar o a evitarme? -preguntó, girándose con los brazos cruzados-. Porque parece que prefieres dormir lejos de mí antes que enfrentar lo que pasa entre nosotros.
--No respondí. ¿Qué podía decir? Que tenía razón, pero no por las razones que creía.
Ella siguió hablando, con la voz quebrada por la rabia contenida.
Puifai:-No entiendo en qué momento todo se volvió así. Apenas me miras, apenas me hablas... y cuando lo haces, es solo para discutir. ¿Qué te pasa, Mew? ¿Todavía sigues con esa cara de funeral porque "tienes mucho trabajo"?
--Me quedé de pie frente a ella, intentando mantener la calma.
Mew:-Solo estoy cansado, Puifai. He tenido semanas pesadas en la revista.
--Ella soltó una risa amarga.
Puifai:-Claro, el trabajo... siempre el trabajo. Pero no duermes conmigo, no me tocas, no me miras como antes. ¿También es culpa del trabajo, Mew? ¿O es que si hay otra persona?
--Tragué saliva. Esa pregunta otra vez. Esa maldita pregunta.
Mew:-No empieces con eso otra vez.
Puifai:-¿Otra vez? -su voz se alzó-. ¡Es que no me das razones para pensar otra cosa! -dio un paso hacia mí, con los ojos brillando de furia-. Dime la verdad, Mew... ¿tienes a alguien más?
--La miré, sin poder sostener su mirada más de unos segundos. El silencio pesó tanto que se podía cortar con un cuchillo.
Finalmente respondí con un tono firme pero apagado:
Mew-No, Puifai. No hay nadie más.
---Mentira. O verdad a medias. Porque sí había alguien más... solo que ese "alguien" no era un "más". Era todo.
--Ella me observó con desconfianza, como si buscara en mi rostro una grieta por donde escapara la verdad. Pero no encontró nada.
Puifai:-No sé qué te pasa -dijo finalmente, bajando la voz-, pero si sigues durmiendo en ese sofá, no me vengas con excusas cuando lo nuestro se acabe.
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"DOBLE VIDA"
RomanceSinopsis Gulf, consciente del dilema de Mew, se encuentra atrapado entre el deseo de vivir su amor abiertamente y el dolor de saber que Mew nunca podrá pertenecerle por completo. Cada encuentro de amor y pasión,cada mirada compartida en secreto, se...
