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Ella fue la única que quedó en shock.

Independientemente de si Morte era un pueblo minero o no, el vidrio y los cristales elaborados eran extremadamente caros.

—¿Pero no sería carísimo? Ya he gastado muchísimo dinero en mi vestido...

—Cuando gastes dinero, debes usarlo sabiamente, Amarion.

Catalina señaló.

Pensándolo bien, cuando Catalina celebraba banquetes, lo hacía con un estilo absurdamente extravagante.

Catalina explicó suavemente, como si hubiera leído los pensamientos de Amarion.

—Gasto casi tanto dinero como la familia imperial cuando organizo un baile. Es porque hay una recompensa más importante que las monedas.

—¿Qué...?

—A medida que mi familia asciende y mucha gente viene de visita, amplío mi red de contactos. Los inversores lo ven e invierten más. Claro que tengo gustos más sofisticados.

Ella me guiñó un ojo juguetonamente.

—Lo mismo ocurre con este baile. Es el primer banquete que ofrece la Gran Duquesa, y los rumores ya se han extendido. Deberías celebrar un gran banquete y demostrarle a la gente tu dignidad.

—...

—Si se celebra un gran banquete, por supuesto, el dinero circulará por la finca. Los nobles de otras regiones gastarán un dineral en Morte. Todo se convertirá en riqueza del pueblo, y también en el impuesto del Gran Duque. ¡Imagina, cuánto oro!

Catalina gesticulaba con entusiasmo. Siempre que hablaba de dinero, sus ojos se iluminaban.

Amarion pensó que Catalina se refería a que el banquete conmemorativo anterior celebrado en Fidelburg debería haberse celebrado a mayor escala. Suficiente para abarcar todo el Norte...

Amarion se perdió tanto en sus pensamientos que tuvo que sentarse.

Nunca había organizado una fiesta de té. Estaba mareada pensando en cuántas monedas tendría que gastar y con qué comerciantes tendría que encontrarse.

María la animó.

—No se preocupe, señora. Su alteza el Gran Duque estará contento, gaste lo que gaste.

—Me temo... que no estoy acostumbrada a gastar dinero.

Preferiría pelear contra 300 grifos.

La muchacha la reprendió severamente.

—Una anfitriona no debe limitarse a hacer cosas fáciles.

Amarion hizo una mueca de súplica. Sin piedad, María la arrastró hasta el siguiente comerciante.

***

Comenzaron los preparativos para el gran banquete.

Se enviaron invitaciones firmadas por la Gran Duquesa a casi todos los nobles del norte. Todas las instalaciones importantes del castillo habían sido remodeladas. Debido a la magnitud del baile, la mitad del castillo estaba en construcción. El vestíbulo, las escaleras, el salón de banquetes, las habitaciones de invitados, el salón...

Innumerables obreros y comerciantes iban y venían sin parar.

Catalina y Amarion se reunieron frenéticamente con la gente, desde elegir el menú del banquete en la cocina hasta coordinar la ropa de cama de la habitación de invitados. Después de trabajar todo el día, ella practicó sus modales de nuevo. Aprendió a sostener un abanico y la actitud y el estilo de andar propios de la posición de Gran Duquesa.

AmarionDonde viven las historias. Descúbrelo ahora