—Iremos a la fortaleza del Rey Bandido por aquí.
Víctor se quedó en silencio un momento ante sus firmes palabras. Aunque quería hacer muchas preguntas, solo hizo una.
—... ¿Cómo los conoces?
—Los bandidos suelen bajar al norte a hacer trueques, y yo solía seguirlos hasta su fuerte. Son los únicos que pueden escalar las Montañas Negras sin sufrir daños. Así aprendí a usar su método.
Amarion tanteó silenciosamente un abedul negro.
Como era de esperar, uno de los nudos tenía una muesca en forma de semicírculo.
—Si cruzas las Montañas Negras por este camino, puedes llegar a Amari unos días antes. Pero... la cordillera es un lugar aterrador que cambia de vez en cuando. Tienes que usar una espada para mantener a raya a los monstruos.
—...
—Va a estar muy oscuro, ¿estarás bien?
—Está bien porque estoy contigo.
Amarion se mordió el labio y apretó su mano.
—¡Vamos!
Cabalgaron sus renos por un sendero oscuro.
***
Los bosques de las Montañas Negras estaban llenos de vida. Cambiaban de posición arbitrariamente para engañar a los intrusos. En algún momento, el único camino se bifurcaba. Dependiendo de por dónde se entrara, una distancia que tomaría medio día se reduciría a un instante, o un camino que tomaría diez minutos podría durar meses.
Las señales simples habían sido alteradas mediante la magia del bosque, lo que permitía a los bandidos navegar por los caminos complejos.
—Eres blanco puro, una estrella blanca que no se derrite... ¡Por aquí!
Mientras corrían, Amarion leyó uno por uno los versos escritos en los árboles altos.
—Inalcanzable, blanco, cariño... ¡por aquí!
—¿Qué clase de código es ese?
Víctor gritó mientras la seguía por el segundo camino.
—¡Conectando letras!
Amarion dijo mientras leía las frases talladas en el árbol de al lado.
—Hay varios caminos en cada zona de este bosque, y cambian de lugar para engañar a la gente. Así que escribieron un texto cifrado inspirado en la letra de una canción de un árbol para poder elegir el camino correcto y marcar de antemano qué canción es.
El letrero a la entrada de esta carretera era una media luna redonda. Era una canción popular llamada "El Caballero y la Diosa de la Nieve".
La letra era más o menos así:
Eres blanco puro, una estrella blanca que no se derrite.
A ti que no puedes ser alcanzado, no hay palabras.
Oh, si muero y caigo aquí.
Diosa, por favor toma mi alma.
Amarion corrió por el camino que tenía escrito "desde aquí" y abatió a los goblins que la atacaban. Víctor lanzó su espada contra un yeti que se acercaba.
Leyó apresuradamente la siguiente frase y espoleó a su reno. Había más monstruos de lo habitual, así que se sintió impaciente. Su enorme reno galopaba hacia adelante a una velocidad tremenda.
—¡Este es el fin!
Se acercó al camino donde estaba escrita la última frase. De repente, su vista se amplió. Y ante sus ojos, apareció un enorme fuerte de madera.
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Amarion
RomanceLa muerte no puede dormir ---------✧--------- Publicada: 20/05/23 Finalizada: -------------------
