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Evidentemente, un pequeño lavado era lo que se necesitaba. Aunque hicieron lo correcto al llevarlo al hospital pues el médico recetó un par de medicamentos que servirían para futuros cuidados y para evitar infecciones. DongHae aún tenía el ojo enrojecido por el escozor del alcohol entre su pupila. Sin embargo, no era de preocuparse a futuro. En un par de horas volvería a su estado natural.

Desde que salieron de las instalaciones de la Universidad todos estuvieron muy callados. El padre de Hyukjae condujo tan rápido como pudo y su esposa le daba las indicaciones para moverse en dirección al hospital más cercano.

El ambiente estaba lejos, muy lejos de ser cómodo.

Más en los momentos en los que no se hablaba del motivo por el que estaban ahí juntos. Así que ese era el escenario actual. DongHae y la madre de Hyukjae esperando a que el médico regresara después de salir a petición de un llamado improvisado solicitando su presencia repentina.

DongHae tenía un leve dolorcito cada vez que movía sus pupilas para observar a cualquier lugar. No era intenso, pero sí un tanto incómodo y molesto.

Por bien suyo y considerando los hechos, prefirió dejar la mirada en sus zapatos en medio de la espera.

Había maquinado permanecer así el resto del tiempo que les quedara encerrados en ese espacio. Mismo que, a pesar de ser lo suficientemente grande, a Hae le parecía exageradamente claustrofóbico.

El médico finalmente se les unió. Dio unas últimas indicaciones y les permitió salir.

Afuera el padre de Hyukjae los esperaba. En cuanto los vio abandonar el consultorio se acercó a ellos. Preguntó directamente qué medicamentos fueron los que le recetaron. La señora Lee dio los pormenores. DongHae no sabía cómo actuar en esos momentos. Nunca se sintió tan tímido y débil como entonces. Empezaba a preguntarse qué tan buena idea fue que Hyukjae no estuviera presente. Se disponía a caminar cuando percibió un suave toque sobre su barbilla. Movió sus ojos con pesar para enfocar a la persona que le sujetaba. La madre de Hyukjae le observaba. Específicamente, la zona del ojo donde tenía ligeramente irritado por el lavado.

—Te daré también una pomada para que te la pongas alrededor del párpado —explicó ella el motivo de su repentino gesto. El que, por cierto, dejó a DongHae helado. Sin moverse. Como un buen niño—. Dile a Hyuk que te ayude a ponértela. Él sabe cómo y cada cuánto. La usa cuando es época de exámenes. Se le irritan tanto los ojos que tiende a rascarse. Ya sabes, pésima idea —suavemente dejó de sujetarle el mentón. Aunque todavía sus ojos inspeccionaban sobre su irritación. De repente, Hae se sintió más apenado que nunca. Asintió suavemente. Murmuró un "gracias" muy poco apropiado de él. Débil y sin fuerzas.

Pero todavía ninguno se movía.

La señora Lee hasta entonces prestó atención a Hae por completo. Es decir, sin que su foco estuviera aferrado a verle nada más sobre el ojo para comprobar si realmente el lavado ayudó a su situación.

A su alrededor la gente transitaba tranquilamente. Veían pasar médicos, enfermeras y público en general en lo que, al parecer, era una de las zonas más tranquilas del hospital.

Ella suspiró.

—Jannie habló ayer con nosotros.

DongHae tuvo un dolorcito en la boca del estómago. ¿Hablar? ¿De qué? ¿Por qué? ¿Sobre qué? ¿Sobre el imbécil de Ong?

—La verdad es que no nos dijo gran cosa —retomó bajando la mirada un momento—. Sólo que... Emma no es lo que parece —.

Oh.

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⏰ Última actualización: Sep 21, 2025 ⏰

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Adagio [EunHae]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora