Capítulo XXIV

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Marcos

Ahí estaba, parada junto al lugar donde se encontraba el cuadro de Lorena, parecía como si el cuadro se hubiera transformado en ella, en Emma.

Sin pensarlo comencé a echarla, no podía dejar que supiera la verdad, todavía es pronto para que asimile la situación e intente ir contra ella, no quiero que me odie, ni mucho menos me desprecie, pero al verla ahí, verla con ese rostro incomprendido, las cejas marcando el ceño fruncido, los labios tensos, su semblante decaído, temblando, arrinconada entre la pared y yo, no sabiendo asimilar lo que está pasando. Lentamente comencé a avanzar hacia ella, pero esta hacia arrebatos e intentaba desplazarse hacia los lados, escapando de todo lo que estaba frente a ella, la acorralé, posicionando mis brazos a los lados de ella, puse mis manos firmemente contra la pared, ella, quedaba pequeña en comparación a mí, me miraba, con su coqueta y penetrante mirada, grande, de ojos diáfanos, lentamente empecé a escuchar los latidos de su corazón, la respiración agitada, su miedo le estaba carcomiendo, tanto que comenzó a gritar maldiciones para que la soltase, su miedo de poco en poco iba convirtiéndose en enojo, los pómulos se le hinchaban de la ira, su rostro se volvía rojizo, y ahí estaba denuevo, la pequeña Emma, la linda chica que he amado desde ese día en el hospital, desde los veinte años, nuevamente comenzaba a hervir mi cuerpo, mi mente, mi corazón, mi yo entero estaba seguro de la mujer que tenía en frente, la niña que hacia latir cada parte de mí, me revolucionaba, me hacia sacar de mis casillas, ella, es esta la chica que por completo me envuelve en la fantasía. Su rostro, las facciones, su cuerpo, las curvas, toda ella físicamente es igual a Lorena, ¡a mí Lorena!, Lorena... ¿"Podré seguir siempre siéndote fiel"?, ¿algún día podré olvidarte?, o ¿tu fantasma seguirá a mi lado?, ¡sí!, aunque no estés a mi lado, Emma siempre estará conmigo, tu persona, la construiré en ella.

-Deja de mirarme de esa manera, has estado presionándome contra la pared en todo momento, ¿qué diablos?, primero me haces tu asistente, luego me amenazas con contar mi secreto, te declaras, dices que me ensañarás a amar, me ayudas, alivias mis lágrimas, pero después me dices que me largue, ¡sin ninguna maldita explicación!, ¡te pregunto por una mujer, y lo único que haces es gritarme!, ¿qué quieres de mí?, ¿qué más quieren de mí?, ¿sabes?, no soy una "súper-mujer", ni nada por el estilo, sólo soy una chica normal que desea vivir tranquilamente, incertándome en este jodido sistema, estudiar, trabajar, y por último estar al lado del hombre que amo, ¿eso es tanto pedir?-dice furiosa, encolerizada por completo, alzando los brazos, gritando a los cuatro vientos con alaridos y pataletas su completo enojo-.

La miro, intentando comprender su enojo, tiene todas las razones posibles para estar enojada, pero de alguna forma, de una u otra manera, su actitud altanera y prepotente no concuerda con la dulce y pasiva de Lorena, tan iguales físicamente, pero tan distintas psicológicamente; no se por qué tiendo a compararlas siempre, bueno, en parte, se desde un comienzo, desde que conocí a Emma, que sólo la he necesitado y deseado para suplir su recuerdo, para intentar mitigar el de Lorena, pero ¿hasta cuándo podré continuar con esta farsa?. El recuerdo de mi amada sigue estando presente en mí, y estoy segura que no podré olvidarla así como así, pero, ¿podré seguir utilizando a Emma?.

-¿Y?, ¡responde de una puta vez!.

-Yo...,yo sólo me exalte al verte tan cerca de mi fotografía, sabes, no me gusta que estén tan cerca de mis cosas, así que me exalte, y tendí a gritarte, lo siento, es sólo que vivir sólo en esta gran mansión a hecho de mí un hombre huraño.-dije mientras intentaba sonar lo más locuaz y creíble posible, pero su rostro de un grado de confusión más alto tan sólo reflejaba su astucia y picardía a la hora de evaluarla en ciertas situaciones... (tendré que ser más meticuloso).

-¿Y la mujer quién es?, y ¿por qué te exaltaste aún más cuando pregunte por ella?, porque a lo que a mí respecta, tú te enojaste más cuando pregunte por la inexistencia del cuadro de esa mujer más que el hecho de estar en esta habitación tanteando los retratos.-dijo fulminante, con el deseo de dejar al descubierto mi mentira-, de verdad que esta chica es impresionante, no sólo es capaz de descubrir sin dificultad el enigma, sino también rebuscar la contratesis en un acto inmediato. ¡Debo tener cuidado!.

Amor ProhibidoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora