Emma
Entré a mi casa y ahí estaba mi hermano, mirándome furioso, con sus grandes ojos color grisáceos profundos que analizaban cada postura de nerviosismo que mi cuerpo emitía debido a su presencia inesperada, analizando meticulosamente cada movimiento, cada agitación que estaba exhalando, todo, ansioso por preguntar cada suceso por el cual he pasado desde mi salida del colegio, realmente no sabía por qué estaba furioso ni mucho menos el por qué gritaba cada demandante pregunta que me hacia una tras otra, sólo lo miraba sorprendida, con algo de temor, expectante al movimiento tan singular de sus manos, la mirada penetrante que se posa furiosa sobre mi cuerpo, y las exhalaciones pasivas, rítmicas, pero al igual un tanto agitadas, seguramente por la agitación del momento.
Él me toma de la cintura, posicionando ambas manos en ella, me mira firme, sin despegar su mirar del mío, obligándome a corresponderle, estamos tan cerca que siento su cálido aliento aroma a menta, el aroma que siempre lleva consigo, ya que, siempre está comiendo algunos de estos caramelos, ahora profundizando su mirar, ¡sí!, ese maldito mirar que me vuelve loca, "realmente tengo un serio fetiche con esta parte del cuerpo". Me siento en el sofá, para intentar escapar de los brazos que me tienen presa, los cuales me tienen condenada a emborracharme con su fragancia, pero él se mueve conmigo, se sienta a mi lado y me sigue mirando fijo, el corazón comienza a latirme desbocado, tengo miedo e inseguridades, y ¿si descubrió algo?, tengo mucho miedo.
Soy realmente una cobarde y mala persona, no sólo por tener algunos sentimientos hacia otra persona que no es Damian, sino también por haberle engañado, ¡yo he estafado, he traicionado a quien más amo!.
-Bufa-Emma, te conozco perfectamente, no necesitas poner una cara tan tonta como esa, ni mucho menos estresarte por tonterías, dime sinceramente, ¿qué ha pasado?, y deja de arrugar tu frente, arruinas tu linda cara- dice mientras agarra una de mis mejillas con su mano derecha, la pellizca y luego la soba, en un tierno intento de hacerme sonreír.-
-Yo..., yo...
-Tranquila, despacio ve contando cada cosa- me mira mientras sonríe, una sonrisa que me vuelve loca, me hipnotiza y me alivia; pero es una sonrisa que estoy apunto de hacer desaparecer.-
-Yo realmente sigo siendo la tutora de Marcos...
-¿Marcos?-me interrumpió, y ahora poniendo la mandíbula tensa, la vista nublada y perdida en el vacío-, pero seguí, seguí diciendo cada palabra, quiero decirle todo lo que pasó, quiero decirle esta turbación que estoy sintiendo.
-Marcos como ya te dije una vez, es mi profesor de literatura, el cual me tomó como su asistente, se que no te parecía buena esta idea y me aconsejaste dejarlo pero yo me quedé a su lado...
-¿Por qué te quedaste a su lado?- dijo interrumpiéndome con la voz un poco más grave de su tono normal, y además empuñando las manos hasta volver los nudillos totalmente marcados y de un color blanquecino puro.
-Al principio no le tomé importancia, era un profesor bastante joven, y el cual se notaba algo inexperto en el tema pedagógico, así que sin ningún preámbulo me ofrecí cordialmente como su asistente, era un tipo amable, confiable, y daban ganas de estar junto a él ayudándole; hasta que...
-¿Hasta qué?- dijo volviéndome a interrumpir mientras ya casi toda la ira le iba emanando de los poros, tanto que podía sentir la presión del ambiente denso, el aire caliente, y nuestras respiraciones agitadas, aunque por distintas razones.
-¡Hasta que por un descuido nuestro comenzó a acosarme con decir nuestro secreto!- dije ya gritando, sin ser capaz de seguir con la jodida tensión que se formaba en torno nuestro, el caliente aire junto al calor corporal que emanaban nuestros cuerpos el uno junto al otro de poco en poco comenzaron a excitarme, era raro, en estos momentos debería estar totalmente apenada por contarle todo esto de sopetón, pero no podía, no puedo estar de esa manera, mucho menos sabiendo lo que hace pocos momentos había hecho y menos estando frente al hombre que amo tanto.
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Amor Prohibido
De TodoDe quien te has enamorado no es mi culpa, estas cadenas me están consumiendo de a poco, no puedo escapar de ellas y me incitan a pecar. Enamorarme de mi hermano no ha sido lo correcto, pero ya no puedo más, debo dejar salir este amor ya. PD: Subí m...