Damian
Llegué rápidamente a casa luego de la Universidad, tomé las llaves del auto y las dejé sobre la mesita de noche para luego divisarlas fácilmente, fui al baño mientras me sacaba la ropa que me quemaba, la cual me dejaba al rojo vivo la carne bajo ese calor abrumador, llegué a la ducha y dejé caer el agua fría, el sentimiento de nostalgia me llenaba por completo, miré mi muñeca, la seguía teniendo, la marca de que ella y yo éramos uno solo, la pulsera.
Estuve ahí un par de minutos, salí de ella para luego envolverme en la toalla, me sequé y me puse un traje negro, y una corbata roja.
Me miré al espejo, ¡sí!, era igual al que estaba en el cuadro, la misma ropa, el mismo sentimiento, y la misma unión se completaría ahora.
Salí de casa para ir rumbo al hospital, donde ella me esperaba; ya había preparado todos los pendientes, había preparado un cuarto de hotel, frente al mar para sentir la brisa, una cena francesa, junto a una caminata. Todo estaba listo.
***
Llegué al hospital, y ahí estaba, sonriéndome, con sus lindos ojos gatunos mirándome y el sedoso cabello cayéndole en la espalda, me emocioné, se veía preciosa, mucho más que la chica que había pintado mamá. Me acerqué a ella con cuidado, su belleza era despampanante, así que no deseaba dañarla, un largo vestido blanco y ceñido se ajustaba a su cuerpo, junto a un perfume de camelias, estaba preciosa. Tomé su rostro, y lo palpe con mis manos, suave, acerqué mis labios, hasta besar lentamente sus párpados, su nariz, sus orejas, y las comisuras de sus labios, la chica me respondía con risas, me miraba juguetona mientras entrelazaba sus dedos a los míos; definitivamente distintos a los de Claudia, estos eran más suaves, más cálidos y más sinceros; y ya sin poder más, tomé su nuca y atraje su cabeza hacia la mía, me miró sorprendida, sentía su aliento, su calor, el aroma de su cuerpo, una sensación febril y apasionante me atacaba los cinco sentidos. Lentamente lamí sus labios rosas, de a poco la chica se estremecía, contra mi pecho seguía gimiendo, ¡más!, ¡más!, me gritaba mi mente, y cuando vi la oportunidad, con fuerza pero delicadeza besé sus labios, haciéndolos míos noté el dolor que habían pasado, la dulzura seguía intacta, pero esta vez acompañada con el sabor de la melancolía, "sus besos sabían a ternura y tristeza", aunque no perdían su calidez, ingresé mi lengua, ambas se frotaban, reconociéndose, "se abrazaban como dos amantes", así estuvimos un par de minutos, abrazados, sintiendo el calor del otro, sobando sus mejillas ella descansaba.
Así esperamos el crepúsculo, el reloj marcaba las 19:30pm., y a pesar de ser temprano el cielo estaba nublado, donde sólo se notaba una media luna, cómplice de nuestros actos, dejando al descubierto que su otra mitad no estaba contenta, la hora de visita había terminado, así que me escondí en el baño de la habitación. Y la hora seguía corriendo, salí y le miré, mi hermosa chica yacía algo dormida, la desperté suavemente, y una vez vimos seguro el escapar, nos fuimos, dejando una pequeña nota en el cuaderno sobre la cómoda.
Salimos corriendo por la ventana, por suerte esta estaba en el primer piso, así que no hubo problemas, me aseguré de protegerla, a pesar de que era una chica bastante atlética, aún así era torpe, y al bajar yo, ella se lanzó a mis brazos, nos reímos, parecíamos dos niños haciendo travesuras a escondidas de nuestra madre, la bajé, y partimos en nuestro rumbo, "a nuestra tan esperada noche"...
Amelia
Llegué a casa, cansadísima, pero diría que no físicamente, sino que mental, a pesar de que mi cuerpo se encontraba en la casa, en mi habitación, mi mente no se encontraba, esta estaba alterada, cansada, arrogante, y triste; no sabría muy bien explicar las emociones que me albergaban, sin embargo, intenté de todo para no aburrirme, desde leer, hasta escuchar música, estudiar, bailar, etc, pero no importaba que acciones hiciera, mi mente seguía encaprichada con su mirada, esa mirada cristalina que me miraba con recelo, y al mismo tiempo con algo de amargura, lo comprendo, "tuvo que haber dolido", en esta semana yo pensaba que nos habíamos vuelto sumamente unidos, al principio la conversación que giraba a lo que teníamos al alcance de lo común, Emma, se había vuelto obsoleto, los temas variaban e iban poniéndose complejos, en estos pocos días, "nos habíamos vuelto más que amigos", o eso pensaba, mientras la alegría me consumía, al mismo tiempo la tristeza y la preocupación, me carcomían, primero él se había acercado a mí por su preocupación por Emma, por tanto a pesar de que dolía, aún así me sentía feliz de compartir mis inseguridades con alguien más que no fuera Emma, pero no era la mismo, sentía desaprobación, o incluso "engaño", y lo raro es que es verdad, en estos meses, Emma y Alex se había vuelto amigos, aún así, "tenía miedo de enamorarme completamente de quién alguna vez fue el enemigo de mi mejor amiga".
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Amor Prohibido
SonstigesDe quien te has enamorado no es mi culpa, estas cadenas me están consumiendo de a poco, no puedo escapar de ellas y me incitan a pecar. Enamorarme de mi hermano no ha sido lo correcto, pero ya no puedo más, debo dejar salir este amor ya. PD: Subí m...