Damian
Me bajé del auto, aparcado unas calles más atrás de la Universidad. Seguí mi camino fijo, aproximándome a mi destino, hasta lograr divisar el auto de mi amigo, un deportivo azul, se me acongojó el pecho. He estado pensando tanto en mí que no me he dado cuenta de aquellos que he dejado atrás, también está Claudia, hace tan sólo unos momentos que pasó todo esto, la dejé de lado, y tampoco he ido a verla; seguí mi camino, "ella" tenía razón, esto debía pasar, sin importar lo que uno haga, siempre tendrá que tomar elecciones, y esas son opciones que no continuamente favorecen a otros, pero entonces, ¿para qué tomamos caminos?, ¿por qué debemos elegir?, si se dice que esa es nuestra única libertad, entonces quiere decir que hasta incluso esa pequeña gota de fantasía no es más que una mentira.
Entré a la Universidad, sacando de mi mente cada estúpida cosa que me distrajera, ya no había motivos para desenfocarme, tampoco hay necesidad de utilizar a una mujer para olvidarla, ya no hay nada. Me dirigí hacia el aula, para tomar "Fundamento Psicológico del desarrollo Humano", ¡mierda!, una clase que inesperadamente tengo con Jemmy, ¡sólo son dos clases que tengo junto a él!-bufé-, no es que no quisiese ver a mi amigo, incluso, es al contrario, deseo verlo, contarle toda la verdad, llorar, expresar todo, ¡sacar todo afuera!, y ¡gritar a los cuatro vientos "que este destino, no es más que una mierda"!.
Emma
Por fin lo había dicho, todo, cada palabra que escondía entre las entrañas de mi cuerpo, resguardándolas entre mil cadenas, de un momento a otro, habían salido, irrumpiendo el ambiente, fundiéndose con la brisa del viento se habían alzado de manera estrepitosa, pero no sentí vergüenza, tampoco rabia, sino una mezcla de emociones me invadieron, y la emoción de desahogo me tomó por completo. "Unas lágrimas rozaron mis mejillas, mis manos se empuñaron de tal manera que hicieron pequeñas heridas en las palmas, mi respiración se tornó un tanto agitada, sin embargo, una sonrisa sonrisa, después de toda esta mañana, se asomaba impetuosa", no había tenido mayor contradicción antes de decir esto que estaba totalmente prohibido, aún así comencé a reír a carcajadas, "ya era demasiado tarde", la carta ya estaba escrita, los sentimientos de hace un momento seguramente ya habían sido aceptados, y seguía, las carcajadas impertinentes de a poco se iban incorporando a la suave brisa del viento, ¡todo!, todo había salido afuera, el peso había caído, "el pecado había sido sentenciado", aún así, la disconformidad y el miedo me abarcaron en un segundo, ahogándome, al mismo tiempo que vi un rostro confundido, alterado, y con seguridad asqueado en el semblante de mi amiga, la cual me miraba fijo, expectante a otro cambio emocional. ¿Qué diantres había dicho?.
***
Amelia
¿Qué dijo?, ¿amar?, ¿a quién?, ¡¿Damian?!, ¿había escuchado mal?, ¿no son acaso hermanos?, ¿ en qué estaba pensando?, ¿qué cosa realmente había hecho y dicho Emma?. No entendía nada, la mente se me llenaba de pensamientos, preguntas que buscaban respuestas, respuestas que buscaban coherencia, coherencia que indagaba en lo dicho. ¿De verdad había escuchado bien?, pues, no tenía idea realmente del como responder a lo que tan repentinamente había salido, de un momento a otro el mundo que yo había echado abajo y esperaba ir reconstruyendo de a poco, estaba ahí, y más presente que nunca, aún así, lleno de sorpresas, de anomalidades que me acechaban en la búsqueda de hacer algo por ella, tratar de persuadirla, intentar ayudar a la pequeña niña que frente mío se quebraba y al mismo tiempo mostraba una risa incomprensible, ahogada, con un dije paradójico. Apreté los puños, mi estúpido egoísmo me estaba bloqueando, la envidia no me había dejado hacer algo que antes hacia con tanta normalidad. -Suspiré-, miré a la tierna chica que sollozaba frente a mí, me aproximé y la estrujé entre mis brazos, la rulienta se sorprendió, sus pupilas se dilataron y sus labios hicieron puchero, sin embargo, no rechazó mi abrazo, y por el contrario, lo tomó sin pensarlo dos veces. Esa tarde, las palabras que tanto me habían conmocionado y al mismo tiempo tanto daño le habían hecho a Emma, sólo se las había llevado el viento... o por lo menos eso creía.
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Amor Prohibido
DiversosDe quien te has enamorado no es mi culpa, estas cadenas me están consumiendo de a poco, no puedo escapar de ellas y me incitan a pecar. Enamorarme de mi hermano no ha sido lo correcto, pero ya no puedo más, debo dejar salir este amor ya. PD: Subí m...