-------------------------------------Jack------------------------------------
Mi supuesto padre firmaba un sin fin de cartas mientras yo comía algo de pizza, una de las comidas favorita de los mortales. Miré el reloj que yacía en mi muñeca y entonces decidí que era hora de empezar a arreglarme para llevar a Miranda a la feria. Me di una ducha y vi mi reflejo tras el azulejo de la bañera. No parecía el mismo, mi carne tenía más color que de costumbre, mis ojos eran grises y no negros y mi cabello no era lo suficientemente oscuro como en el tártaro. Al acabar de bañarme, me puse un pantalón negro, una playera café y dos chamarras negras, algo me decía que haría algo de frío. Chasqueé mis dedos y apareció un celular en mis manos. Ya estaba listo.
-Papá voy a salir.- Le dije al señor Fletch. Éste sólo asintió y reí, ¿Cómo era tan fácil lavarles el cerebro a los humanos? El pobre hombre no recordaba nada, ni si quiera que en realidad no tenía un hijo.
Caminé a la puerta de la casa de la tía de Miranda y pensé que si realmente quería ganarme a la chica, tenía que hacer un pequeño esfuerzo extra. Moví mi muñeca un poco e hice que un ramo de flores pasionarias salieran de la nada, lo tomé y toqué la puerta. Me esperé unos segundos y Miranda salió con un pantalón sencillo de mezclilla, unos converse negros y una chamarra rosa. A penas iba a hablar pero se quedó atónita viendo el ramo de flores que tenía en mis manos, sonreí ante eso, ya que siendo honesto, lucía linda con esa cara de tonta. Le sonreí de soslayo y le tendí las flores.
- ¿Son para mí?.- Titubeó mirándome a la cara.
- Lo son, supuse que te gustarían.- Se rio un poco incómoda y las tomó algo desconfiada.
- Y ¿Por qué me traes flores? No era necesario.
- Sé que no has pasado por cosas muy agradables y se me ocurrió que...olvídalo, soy ridículo.- Fingí sentirme avergonzado, si algo había aprendido de las chicas humanas, era que todas se dejaban caer por alguien sensible.
-Oh no no no.- Se apresuró en decirme y después de meter las flores, cerró la puerta de la casa al salir.- No estoy acostumbrada a lindos detalles como éste eso es todo, ¿Nos vamos?
-Claro.- Fuimos a mi carro y le abrí la puerta. Para decir verdad, imaginé que vendría con un lindo vestido o algo así pero para mi sorpresa así no fue. Subí al auto y emprendí la marcha a una feria de la Plaza Pinos.
- ¿Qué clase de música te gusta Miranda?
- Me gusta casi de todo.
- ¿De todo? A mi me gusta mucho... The killers.- Le dije y ella sonrió ampliamente, sabía que amaba esa banda, a veces cuando salía a caminar, notaba por el Lago de los pensamientos humanos que en sus audífonos escuchaba The killers.
- ¿En serio? Yo amo esa banda.- Dijo emocionada casi saltando en su asiento.- ¿Cuál es tu canción favorita?
- Mr.Brightside.- Dije la única canción que conocía.
- Ahora déjame preguntarte algo a ti, ¿Cuál es tu programa preferido?
- American Horror Story.- A Miranda le gustaban muchas series variadas pero por alguna razón solo dije esa.
- El mío también.- Alardeó.
-Vaya, somos almas gemelas.- Ella solamente rio y por primera vez vi que no se sonrojó.- ¿Quieres que ponga algo de música? .- Saqué bajo la manga un disco de The killers y Miranda abrió los ojos.
-¿Cómo es que lo conseguiste? Ese aún no ha salido en el país.- Joder, metí la pata.
- El padre de un amigo mío es dueño de varios centros comerciales y en una sucursal de quién sabe donde lo consiguió.- Le mentí. Ni siquiera tenía amigos, demonios, eso es deprimente.
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El hijo de Hades: El dolor nunca fue tan hermoso.
FantasyUna noche el dios de la muerte y la diosa de la tierra engendraron a un hijo. El poder del padre sobre el de la madre, obligaba a la pequeña criatura ser mandada al tártaro y le prohibía vivir en las maravillas de la tierra. La diosa de la tierra n...