Esto es guerra

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------------------Jack---------------

Me aseguré de que todo estuviera perfecto para la mañana.

La noche de la joven no fue muy agradable, las constantes pesadillas la hacían levantarse cada dos horas y aún sentía un dolor intenso en la espalda y las rodillas. Realmente necesitaba eliminar a Agnes, habían momentos en los que quería salir a buscarla para matarla pero ni de broma podría dejar a Miranda sola estando en esa condición.

 Eros le flechó cerca del pecho un tranqulizante fuerte y con eso consiguió hacerla dormir unas tres horas continuas, en las cuales él me ayudó a preparar todo afuera en el patio trasero de la casa de la tía Alice, quien nos había dado el permiso de hacerlo así que no fue tan necesario ocultar lo que preparábamos; Un camino de pétalos de rosa, una mesa con mantel blanco, dos sillas de madera café oscuro, y unos tres globos pescados a una canasta con chocolates.

Lo único que faltaba era que se despertara, así que le dí una vuelta a su habitación pero seguía descansando. 

- Tiene que despertar ahora.- Habló Eros impaciente mientras checaba el reloj pegado a la pared.- Hoy tiene escuela, va a tener que comer muy rápido. 

- Quizá tengas razón... vamos a darle cinco minutos más.- Dije antes de salir al cuarto y caminé al patio trasero, era como una gran broma. 

Ver todo lo que había hecho por la chica allí, sin duda fue la primera prueba a mí mismo que realmente me llegó a importar la mortal en una manera casi humana. Por más que mi viejo yo se hubiera reído de esto, ya nada me preocupaba tanto como la vida de Miranda. Le dí un color más vivo a los pétalos que guiaban a la mesa y satisfecho sonreí.

- Luce muy bonito.-Escuché una voz pasiva detrás de mí, voltee y le ví a la joven sonriendo. Aún traía la pijama puesta y caminaba hacia mí.

- ¿Cómo dormiste? ¿Muy mal?

- No tan mal.- Miranda rió. Le intenté sonreír pero no estaba conforme con su respuesta, ¿Por qué mentiría? Sé que fue una noche de mierda.- ¿Para qué es todo esto?- Frunció el ceño y esfumé mis pensamientos a otra parte.

- Es para tí, creí que después de ya sabes, no pasarla tan bien, te gustaría mínimo tener un desayuno agradable.- Contesté y acicalé su brazo con el mío, empezamos a caminar entre el camino de pétalos y la chica me miró raro.

- Es más que agradable.- Soltó con una ligera risa.

- Sólo quiero asegurarme de que estés bien.- Le recorrí la silla para que se pudiera sentar y luego me senté en la mía.

- Estando Agnes aquí, lo dudo.- Esas palabras destruyeron una pequeña parte de mí, Agnes le había tratado mal y la chica ya le odiaba al grado de tener pesadillas con ella ¿Qué pasaría cuando se enterara que yo había sido el responsable de la muerte de sus padres? 

- No debes preocuparte por ella, voy a hacer lo posible para que se vaya de aquí.

- Ójala fuera tan sencillo como lo dices.- Iba a decir algo más pero Miranda interrumpió hablando rápidamente.- Pero gracias por esto Jack y también gracias por acompañarme toda la noche, sé que no fue tan fácil, tú también mereces descansar.

- Yo estoy bien así, no tienes que agradecer.- Miranda sonrió sin mostrar los dientes y un Eros alegre salió con una bandeja que llevaba dos platos de pan dulce y nieve. La chica rió al verlo haciéndola de mesero y Cupido dejó ambos platos en la mesa, uno frente a la chica y otro frente a mí. No dijo palabra alguna pero se retiró haciendo una pequeña reverencia jugando y me quedé quieto cuando noté a la chica subir sus manos para tomar los utencilios y descubrí cómo unas marcas rojas cubrían sus muñecas. 

El hijo de Hades: El dolor nunca fue tan hermoso.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora