----------------Miranda-------------
LLegamos a la casa de mi tía Alice que ahora también era la mía y la de mis hermanos Carl y Jeff. Abrí la puerta de la casa de mi tía con cautela pero fue en vano, ella ya estaba parada cruzada de brazos esperándome.
Frunció el ceño al verme y hasta entonces noté que toda mi ropa estaba sucia.
- Lo sé, debí haberte avisado que no llegaría a dormir.- Dije casi atropeyando las palabras y me hizo un ademan para que me callara y eso hice.
- Es suficiente Miranda, entiendo que estás pasando por algo difícil, lo que sucedió... fue terrible.- Afirmó con una mano en su pecho.- Pero necesitas centrar tu mente.
- Lo hago, eso trato.- Sacudí el polvo de mi ropa.
- ¿Dónde estabas? ¿Dónde dormiste?
- Con Grecia.- Dije sin pensarlo, si dudaba sospecharía de lo que le decía.
- Ayer le llamé a todas tus amigas, ninguna tenía idea de dónde estabas.- Atajó mirándome de pies a cabeza.- Me contaron que estabas en una obra de teatro con Jack, ¿Estabas con él?
- Espera, te refieres a que... ¿Si me dormí con Jack?
- Así es.-
¿Qué más podía hacer además de mentir más de lo que ya hacía? Me mordí la lengua antes de lamentar el hablar de nuevo.
- Sí, estaba con Jack, pero dormimos en camas diferentes.- Su cara lo decía todo, no estaba feliz.- Lo juro.
-Hablaremos bien de esto más tarde.- Suspiró cansada soltando toda su amargura y tomó su celular de una mesita del recibidor.- Cámbiate, iremos a visitar el panteón, la lápida de tu tío Rick.
- ¿Debo ir de negro?
- De preferencia.- Cabecee y subí corriendo a mi cuarto.
Fui directo a mi closet y busqué las prendas más oscuras que tuviera, después de casi media hora me decidí por un pantalón negro sin bolsas, unas balerinas plateadas y una blusa de manga larga gris y negra de las puras mangas. Al cabo de un par de minutos escuché unos golpecitos en mi puerta y supe que eran mis hermanitos, los distinguí por sus ligeras risas.
Ya eran las dos de la tarde, no era un dío lluvioso, sin embargo, el estar en un panteón me ponía sencible y un tanto triste raspando lo melancólico. Todos mis tíos y primos rodeaban la tumba del tío Rick pero yo no, aún no había olvidado toda la mierda que me hizo sentir, de sólo recordarlo me daban ganas de suspirar de alivio... ¿Es que a caso me estaba volviendo fría? Ningún sentimiento de dolor se asomaba a mi interior. Todos lloraban o tan siquiera tenían algo de respeto pero yo sólo quería ir a casa, no quería estar allí fingiendo que lamentaba su muerte.
- Hola.- Saludó el chico peli oscuro con unos lentes de sol puestos.
- ¿No sientes un poco de verguenza?- Le pregunté pensativa.
- ¿Por qué habría de sentir verguenza? ¿No me veo bien?
- El tipo que visitamos está muerto porque tú lo mataste, y aún así vienes tranquilamente usando esos lentes de sol a la despreocupé.
- Yo tampoco te veo sufriendo, Miranda.
- No siento nada.- Le confesé un tanto preocupada, mi corazón carecía de emociones en ese momento.
- ¿Dónde han quedado tus hermosos sentimientos?- Preguntó riendo levemente para que no lo escucharan.
- Tú me ayudaste a enterrarlos.- Le contesté seria. No es que le echara toda la culpa, pero en parte tenía que admitir que desde que lo conocí ya no era la misma y mi corazón blando y débil se había transformado en una roca que de vez en cuando se movía.
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El hijo de Hades: El dolor nunca fue tan hermoso.
FantasíaUna noche el dios de la muerte y la diosa de la tierra engendraron a un hijo. El poder del padre sobre el de la madre, obligaba a la pequeña criatura ser mandada al tártaro y le prohibía vivir en las maravillas de la tierra. La diosa de la tierra n...