---------Miranda---------
Me sentía como una tonta practicando frente al espejo cómo decirle a Jack que me acompañe a esa ridícula fiesta de fin del ciclo escolar. Se supone que estas cosas de prepararse las hace el chico de la relación... ¿Pero qué demonios estoy pensando? Ni siquiera somos una relación. Suspiré frente al espejo y recogí mi mechón suelto que no me dejaba ver con claridad.
-Aquí vamos de nuevo.- Me dije viendo mi reflejo y forcé una sonrisa.- Hola Jack.- Comencé a practicar de nuevo.- ¿Cómo te ha ido? ¿Bien? A mí igual, bueno, sucede que hoy nos dijeron en la escuela sobre una fiesta que habrá al final de mi semestre y me preguntaba... me preguntaba, no, suena muy tonto.-Sacudí la cabeza y me mordí la lengua, estaba completamente perdida.- Me preguntaba si irías conmigo al baile.-Solté al fin frunciendo el ceño sin estar segura de lo que decía.
Entonces ví tras el espejo una silueta que se posaba tras de mí, dí un sobre salto y me giré viendo al peli negro frente a mí, quise morir allí mismo de la verguenza y él lucía tan tranquilo. Después de un incómodo silencio dió un paso adelante y sonrió abiertamente.
- Claro, me encantaría ir contigo a ese baile.- Contestó e inmediatamente me puse roja, realmente quería morir pero en una parte de mi interior agradecía que había escuchado, de otro modo nunca hubiera tenido el suficiente valor de decirlo.
- Eres el mejor.-Reí y el chico unió su risa con la mía.
-No, no soy el mejor, mis pasos para bailar no son muy buenos.-Comentó encogiéndose de hombros.
- Me estás jodiendo ¿Cierto? ¿Recuerdas cuando bailamos en una de las primeras salidas que tuvimos juntos y fuimos a un tipo bar? Bailaste genial.- Alcé una ceja y el chico lanzó una carcajada.
- Por favor Miranda, pude bailar porque soy un dios y si quiero hacerlo bien lo haré bien.- Habló poniendo mala cara.- No pienso hacer eso esa noche, será tu noche... quiero hacerlo todo bien y honestamente.
- ¿Y qué sugieres?
El chico apretó los labios.
- Que me enseñes, enséñame a bailar.- Por un momento creí oír mal pero por la expresión en la cara del chico, había escuchado bien.
- Por favor no me hagas vomitar de ternura.- Me burlé a pesar de que en mis adentros sólo sonreía tanto que me dolía la cara.
- Pero quiero algo a cambio.-Fruncí el ceño.
- ¿Qué es lo que quieres Jack? ¿Otros dos dioses rehenes en tu cuarto?
- No.-Negó con la cabeza exageraramente.- Quiero que vuelvas a huir conmigo, como la otra vez en Venecia.
- Me estás pidiendo demasiado.- Sonreí triste. Me encantaría volver a salir así con él, sólo el y yo en un lindo lugar como en un cuento de hadas, pero como todo cuento de hadas, siempre hay una bruja y la mía se llamaba Agnes, la noche pasada volví a soñar con ella y ya nada me parecía una simple coincidencia.
- ¿Cómo puedes decir eso?-Preguntó indignado pero pronto recuperó una sonrisa alegre.- Vamos Miranda, la otra vez fue genial ¿No te gustó?
- Quitando el hecho de que un demonio me capturó, me llevó a un bote agujeraro y casi moría ahogada, fue grandioso.- Alardeé acomodando los libros en mi mochila.- Pero tengo un mal presentimiento.
- No me digas que tiene que ver con Agnes, porque si es por ella tú tranquila, la voy a eliminar.
- ¡Jack! No todo se resuelve matando ni eliminando a todo obstáculo posible.- Me quejé.- Aún me siento culpable por lo de mi tío.
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El hijo de Hades: El dolor nunca fue tan hermoso.
FantasyUna noche el dios de la muerte y la diosa de la tierra engendraron a un hijo. El poder del padre sobre el de la madre, obligaba a la pequeña criatura ser mandada al tártaro y le prohibía vivir en las maravillas de la tierra. La diosa de la tierra n...